La Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que el suministro de minerales atraviesa actualmente un complicado escenario global que pone en jaque la seguridad energética y la estabilidad económica. Esto se debe a la alta concentración de la oferta de minerales críticos, lo cual crea un mercado desigual y con grandes vulnerabilidades. Frente a ello, el organismo propone diversificar las cadenas de suministro y así reducir la dependencia, la crisis y las interrupciones.
Los riesgos de la dependencia
A través de su informe «Perspectivas Globales de Minerales Críticos», publicado en 2025, la AIE destacó la existencia de riesgos a causa de la dependencia de China, que hoy en día es el principal refinador, con una cuota del mercado del 70 %. Según ese documento, 19 de 20 minerales estratégicos importantes están en manos de pocos proveedores, lo que aumenta la vulnerabilidad ante la crisis.
El temor y la incertidumbre respecto a las consecuencias de esta situación se materializaron con los controles a la exportación de tierras anunciados por China. Tras implementarse esta medida, sectores estratégicos como energía, inteligencia artificial, industria de los semiconductores, entre otras, tuvieron consecuencias notables, creando dificultades en la actividad productiva, especialmente en lo vinculado con los semiconductores, baterías e incluso en defensa.
Desde la agencia internacional reconocen la urgencia de intensificar las acciones globales respecto a esta problemática. El almacenamiento estratégico, así como el desarrollo de nuevos proyectos de minería y de refinación, serían importantes para garantizar un sistema eficaz que salvaguarde la economía global, la seguridad energética y el suministro. «Las acciones estratégicas son una póliza de seguro contra las perturbaciones a corto plazo», expresaron.
Uno de los desafíos más grandes
El complicado contexto geopolítico actual tuvo repercusiones directas en la cadena de suministros de minerales críticos. Esto, sumado a la alta concentración de la refinación de estos recursos, convierte una preocupación teórica en algo real. Según explican los expertos, cada uno de estos factores crea vulnerabilidades y conllevan altos riesgos que luego se trasladan a la actividad productiva y a los mercados.
En el informe compartido por la AIE, los expertos señalan que China representa alrededor del 60 % de la producción minera de tierras raras, seguido por Myanmar, Australia y Estados Unidos. No obstante, la diferencia en la etapa de separación y refinación es aún mayor, abarcando aproximadamente un 91 % de la producción mundial, con Malasia en el segundo lugar, aunque con un porcentaje mucho menor.
Esto convirtió a China en el mayor proveedor mundial de imanes permanentes sinterizados, elementos muy utilizados en motores industriales, sistemas de defensa y centros de datos de IA. Asimismo, se creó un escenario de dependencia, que con la imposición de los controles a minerales, quedó a la vista. La reducción de los volúmenes de exportación creó una crisis letal en el mercado, afectando la cadena productiva de países de todo el mundo.
Una opción para salir de esta situación, según la AIE, es acelerar los proyectos estratégicos de diversificación para garantizar la resiliencia a largo plazo de las cadenas de suministros globales. Esto permitiría mitigar las consecuencias del contexto geopolítico actual y brindar garantías a largo plazo, clave en momentos de crisis y restricciones.
Nuevos proyectos
En la actualidad, existen varios proyectos en desarrollo en diversas regiones del mundo. La Agencia Internacional de Energía resalta iniciativas como expansiones de plantas de separación y refinación en Estados Unidos, Australia y Malasia, además de otras ideas importantes en Brasil e India. Cada una de estas propuestas permitirá avanzar hacia una diversificación y acercarse a los objetivos propuestos. «Es fundamental continuar los esfuerzos mediante políticas de apoyo específicas y alianzas estratégicas para poner en marcha más proyectos», sentenciaron.
