Puede que la energía eólica no solo produzca electricidad, sino que también tenga algún efecto sobre la producción de maíz.
Un grupo de investigadores analizó datos de rendimiento de más de 2,6 millones de parcelas y los relacionó con la ubicación y la fecha de instalación de más de 70 000 aerogeneradores.
Los resultados fueron sorprendentes.
Después de instalar las turbinas, las parcelas cercanas mostraron rendimientos ligeramente mayores. Pero esa diferencia desaparecía al alejarse más de seis millas.
Pero ¿cómo es posible esto?
Cuál es el impacto de la energía eólica en los cultivos
Una posible explicación está en algo que ocurre alrededor de las turbinas.
Sus enormes aspas generan turbulencias y mezclan distintas capas de aire al girar.
La idea no es nueva.
Gene Takle, profesor de la Universidad Estatal de Iowa, lleva años estudiando qué ocurre con el aire alrededor de los parques eólicos.
Sus investigaciones encontraron que el movimiento generado por las turbinas puede cambiar algunas condiciones justo al nivel de los cultivos.
Durante el día, esa mezcla de aire puede funcionar como una especie de ventilador.
El movimiento de las hojas también puede permitir que algo más de luz llegue hasta las partes bajas del cultivo.
Además, Takle planteó que los cambios de presión podrían favorecer el movimiento del dióxido de carbono desde el suelo hacia el aire que rodea las plantas.
De noche ocurre algo diferente
El aire más frío suele quedar cerca de la superficie, mientras que arriba permanece aire algo más cálido.
Las turbinas mezclan esas capas.
Investigaciones anteriores encontraron que ese movimiento puede reducir la formación de rocío. Y si las hojas permanecen mojadas durante menos tiempo, también pueden reducirse algunas de las condiciones que favorecen la aparición de hongos y otros patógenos.
No todos los cambios son necesariamente positivos. Las mediciones también encontraron temperaturas algo más altas durante la noche.
Y había una pregunta que todavía era difícil de responder.
¿Todos esos pequeños cambios alrededor de las turbinas realmente se traducían en más maíz al momento de la cosecha?
Una ventaja que desaparece después de las 6 millas
Para buscar una respuesta, un nuevo equipo de investigadores analizó datos de más de 2,6 millones de parcelas de maíz y más de 70 000 aerogeneradores.
El análisis estimó que, después de la instalación de las turbinas, las parcelas situadas hasta diez kilómetros, unas 6,2 millas, registraron rendimientos entre un 0,4 % y un 0,8 % mayores.

La diferencia fue todavía más clara cerca de turbinas de mayor capacidad, en lugares con una mayor concentración de aerogeneradores y en parcelas situadas a sotavento.
Pero el efecto no llegaba mucho más lejos.
Al superar los diez kilómetros, esa diferencia estimada en el rendimiento dejaba de aparecer.
Los investigadores también encontraron algo curioso.
Los cambios en las condiciones meteorológicas promedio fueron pequeños. La diferencia apareció principalmente en los extremos.
El análisis sugiere que las turbinas podrían reducir algunos episodios de calor y precipitación extremos alrededor de los cultivos, algo que podría ayudar a explicar parte del resultado.
Por ahora, sin embargo, sigue siendo una posible explicación y no una causa demostrada.
Qué significa este resultado para los campos de maíz
Los datos sugieren que, al menos en las parcelas estudiadas, tener turbinas cerca no estuvo relacionado con una caída del rendimiento.
Ocurrió justamente lo contrario.
Después de su instalación apareció un pequeño aumento estimado, de entre un 0,4 % y un 0,8 %.
Eso no significa que colocar turbinas junto a un cultivo vaya a hacer automáticamente que produzca más.
Hay un detalle importante.
El nuevo trabajo todavía es un preprint y sus resultados no han pasado por revisión por pares. Además, los investigadores analizaron millones de parcelas que ya existían; no instalaron turbinas de forma experimental para comprobar qué ocurría.
Por eso todavía quedan preguntas por responder.
Lo interesante es que el patrón coincide con algo que los científicos llevan años observando: las turbinas pueden cambiar el aire que rodea los cultivos.
Ahora apareció una pequeña diferencia en el rendimiento.
Fue mayor cerca de turbinas más potentes, en instalaciones más densas y en parcelas a sotavento.
Y después de unas seis millas, dejó de aparecer.
El siguiente paso será saber cuánto de esa diferencia puede atribuirse realmente a los cambios que las turbinas producen en el microclima.
Puedes revisar el estudio completo en: Lu, Q., Karwowski, N., Liu, P., & Wu, K. (2026). Wind turbines, microclimates, and agricultural productivity: Parcel-level evidence from the U.S. SSRN. https://doi.org/10.2139/ssrn.6879828
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