La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio afectó gravemente a países de Europa y Asia. En este complicado escenario, EE. UU. se consolidó como un proveedor alternativo de GNL en esta región ante la situación de Qatar, que se vio fuertemente afectado por el bloqueo y el cierre del estrecho de Ormuz. Esto generó una tendencia alcista de las exportaciones de gas estadounidense, las cuales aumentarían de cara a los próximos años.
Un escenario favorable para EE. UU.
En los últimos meses, Estados Unidos ganó terreno dentro del mercado energético global, consolidándose como uno de los mayores exportadores de gas natural licuado. A raíz de este escenario, países de Europa y Asia, que eran abastecidos por Qatar, comenzaron a hacer negocios con EE. UU., lo que permitió un notable incremento en los volúmenes de exportaciones. Esta tendencia se reforzaría durante los próximos 3 años, según los analistas.
Chris Wright, secretario de Energía de los Estados Unidos, compartió hace unos días un informe con datos alentadores sobre las ventas de gas natural. Según explicó, los volúmenes incrementarían entre 15 y 20 millones de toneladas para fines del 2027, lo que permitiría dejar de ser considerados como una alternativa a Qatar y consolidarse como una competencia dentro del mercado internacional.
«América es, por mucho, el mayor exportador de gas natural del mundo y seguirá siéndolo durante décadas gracias al presidente Donald Trump», expresó el funcionario. Dichas palabras van en consonancia con sus anteriores declaraciones, en las cuales celebró las inversiones para potenciar el sector energético nacional, ampliar su infraestructura y alcanzar la seguridad energética.
Taiwán sufre las consecuencias de la guerra
Este lunes, el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) compartió un informe donde ahondó sobre el complicado presente de Taiwán en el marco de la guerra en Medio Oriente. En el documento, advierten que la isla sufre serias vulneraciones en su seguridad energética producto del cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 85% de las importaciones de petróleo crudo y gas natural licuado del este de Asia.
Con una autosuficiencia del 4,2%, Taipéi depende de las importaciones para estabilizar su situación energética. Se trata de un escenario bastante complicado para la isla, más con las tensiones geopolíticas existentes con China, que asegura tener la capacidad de garantizar su seguridad energética si renuncian a su soberanía. Esta estrategia de presión llevó a las autoridades taiwanesas a buscar otros proveedores, siendo EE. UU. la mejor opción.
Frente a la presión de China, el Gobierno de Taipéi incluyó dentro de sus objetivos a largo plazo aumentar la compra de gas natural a Estados Unidos. Para el 2029, pretenden llegar a cubrir el 25% de sus necesidades de GNL, desde el 10% en 2025. De esta forma, la isla asiática se garantizaría el aumento de sus recursos para cuidar su seguridad energética y no sufrir nuevamente por las interrupciones de suministro.
Recordemos que Taiwán tiene la obligación de garantizar la seguridad del suministro energético para que funcione una de sus principales industrias: la de los semiconductores. La fabricación de los chips consume aproximadamente el 9% del suministro eléctrico nacional, y se espera que su participación aumente al 15% para 2030. Esto se debe al crecimiento exponencial del sector global de la IA, que tendrá a los chips como principal protagonista.
Crece la tensión en el tablero internacional
La noticia sobre los planes de aumento de las exportaciones por parte de EE. UU. a Taiwán salió a la luz tan solo unos días después de concretarse la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping. En este encuentro, la isla fue uno de los principales temas de conversación, ya que China no quería que Estados Unidos continúe haciendo negocios con Taipéi. Es por eso que esta situación podría generar nuevas tensiones dentro del tablero internacional y marcaría un retroceso en el reciente acercamiento entre las dos potencias.
