La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) anunció este lunes un paquete de medidas respecto a los «químicos eternos» presentes en el agua y conocidos también como PFAS, sustancias polifluoroalquílicas. Si bien propone revocar restricciones impuestas por la administración Biden y sigue el camino de desregulación de la administración Trump, el administrador Lee Zeldin confirmó que se destinará casi US$1000 millones en subsidios para comunidades pequeñas y en desventaja para enfrentar la contaminación de las fuentes de agua.
El peligro de los PFAS
Los PFAS, sustancias químicas sintéticas presentes en el agua y creadas por el propio ser humano, se consideran «químicos eternos», ya que no se descomponen en el medio ambiente ni en el cuerpo humano, por lo que podrían permanecer por cientos de años y representar un riesgo para la salud. Según la información oficial de la EPA, estas podrían estar presentes en envases de comida rápida, cosméticos, maquillaje, sartenes antiadherentes, ropa impermeable y espumas contra incendios, por ejemplo.
El verdadero problema surge cuando, en filtraciones de agua, ya sean ríos, suelos o fuentes de agua potable, terminan en el cuerpo humano. Desde la EPA indican que los PFAS fueron vinculados científicamente con daños al sistema inmunológico, alteraciones en el desarrollo de niños, enfermedades cardíacas, cáncer de riñón o testicular, enfermedades hepáticas y problemas de fertilidad. A pesar de las comprobaciones científicas, la última decisión federal desregula su uso.
Nuevos subsidios para pequeñas comunidades
Lee Zeldin, administrador de la EPA, confirmó esta tarde de lunes 18 de mayo de 2026 dos nuevas reglas que modifican las anteriores establecidas por la administración Biden, que eliminan las restricciones sobre cuatro tipos de PFAS menos comunes y amplían el plazo de cumplimiento para otras dos. A la vez, anunció la liberación de casi US$1000 millones en financiamiento para el programa de subsidios destinados a comunidades pequeñas o en situación de desventaja vinculadas a la contaminación emergente.
Según lo expresado por la agencia, el monto representa el último tramo de los US$5000 millones que la Ley de Infraestructura Bipartidista de 2021 había asignado para proteger el agua de los sectores más desfavorecidos. De esta manera, se revierte la decisión de Joe Biden de establecer límites legales sobre los PFAS en el agua potable. Ahora, la EPA de Trump propone quitar restricciones al PFNA (ácido perfluorononanoico), PFHxS (sulfonato de perfluorohexano), GenX (ácido dímero de hexafluoropropileno óxido) y PFBS (ácido perfluorobutanosulfónico).
Desde la Casa Blanca indican que la anterior administración no siguió los procedimientos legales para establecer los nuevos límites y la EPA promete reevaluarlos en el futuro, pero no arrojó fecha concreta. Se agregó que los sistemas de agua que demuestren dificultades podrán pedir una prórroga de dos años, pasando el plazo de 2029 a 2031, dependiendo de los estudios sobre cada PFAS y la demostración de que ya están reduciendo la contaminación para calificar, siendo analizadas caso por caso.
Zeldin salió a defender la postura y dijo: «La administración Biden tomó atajos y no siguió la ley. Estamos corrigiendo ese error con estándares que los sistemas de agua puedan implementar realmente». Más adelante, añadió como justificación de la desregulación de los PFAS: «Quienes colocaron los PFAS en el medioambiente deben ser los únicos responsables de los costos históricos de limpieza».
Los detalles en números
La EPA anunció los casi US$1000 millones en subsidios para comunidades con problemas de PFAS en el agua, y el financiamiento total disponible ya suma US$5000 millones en subsidios para contaminantes emergentes, US$4000 millones a través de fondos rotativos estatales para agua potable y US$6500 millones en financiamiento de bajo costo vía el programa WIFIA.
