El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), a través de su Oficina de Gestión Ambiental, anunció una serie de hitos y tareas que llevará a cabo como parte de la transformación dentro de la agencia federal. Entre los hitos más destacados está la utilización de las instalaciones que durante décadas acumularon los residuos radiactivos de la carrera nuclear en la Guerra Fría como plataformas para la generación de energía limpia y el reciclaje del combustible nuclear.
Detalles del hito hacia la energía limpia
Entre 1940 y 1990, Estados Unidos desarrolló una extensa red de instalaciones para la producción de armas nucleares, por lo que varios sitios en todo el país se usaron para almacenar grandes volúmenes de material radiactivo y quedaron en desuso. Tras la conclusión del conflicto, los edificios contaminados por uranio, plutonio, asbesto y otros materiales tóxicos presentes en sus estructuras quedaron sin uso. A la vez, millones de litros de residuos químicos en tanques subterráneos quedaron contaminando napas freáticas y el mismo suelo.
Si bien desde 1989 el propio DOE lleva a cabo la limpieza ambiental más grande del planeta, la tarea aún no concluye. Con este avance hacia la reutilización de los sitios, la agencia busca ir un paso más allá.
Estados Unidos avanza en la remediación nuclear
El gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina de Gestión Ambiental del Departamento de Energía, continúa con su plan de transformar los sitios donde se fabricaron armas nucleares durante la Guerra Fría en centros de energía limpia y reciclaje nuclear. Al mismo tiempo, intentan lidiar con los residuos radiactivos que restan por ser reubicados.
Entre las últimas actualizaciones se confirmó que cuatro sitios fueron parcialmente descontaminados para preparar el terreno para actividades de energía limpia. Portsmouth, Savannah River, Oak Ridge e Idaho National Laboratory son los que tuvieron avances en estos meses.
En detalle, el asbesto de Portsmouth fue removido en parte tras quitar paneles de transite del edificio en poco más de 12 meses sin accidentes que provocaran demoras, señalaron desde el Departamento de Energía. Con ayuda de rociadores ante los paneles con un fijador para contener las fibras de asbesto, en grupos de dos, los trabajadores operaron desde una plataforma elevada para quitar cada uno de los paneles que pesan entre 34 y 68 kilogramos.
En Savannah River y en Idaho National Laboratory se realizaron otras tareas, y es la de remover los residuos radiactivos en forma líquida, ya que son aún más peligrosos porque pueden moverse por el subsuelo y contaminar acuíferos que abastecen a las comunidades cercanas. En concreto, en Savannah River se construyó una estructura para almacenar los residuos líquidos ya descontaminados y solidificados.
El gran paso a dar ahora es el reciclaje para la energía limpia del combustible nuclear usado. Si bien es radiactivo, genera calor durante décadas y podría convertirse en una fuente energética relevante si se procesa adecuadamente. Por ello, en Savannah River reactivaron las operaciones de separación química para reciclar materiales nucleares heredados y convertirlos en combustible para reactores de nueva generación. Esto ayudará a reducir el volumen de residuos de alta actividad y es algo que Francia, por ejemplo, ya lleva adelante.
El caso de Oak Ridge
En Oak Ridge, el lugar que formó parte del Proyecto Manhattan, se realizó una gran tarea de reconversión y, tras décadas de remediación, más de 1000 hectáreas de terreno federal fueron transferidas para uso comunitario e industrial. A la vez, allí se instalará la nueva planta de enriquecimiento de uranio y la primera planta de fabricación de combustible nuclear moderna en Estados Unidos. Un gran cambio respecto a lo mostrado en el siglo XX.
