La fiebre mundialista inunda las calles de Nueva York, y las instituciones estatales se esfuerzan por unirse a la conversación. Antes del encuentro programado entre las selecciones de Brasil y Noruega, la Autoridad de Investigación y Desarrollo de Energía del estado de Nueva York decidió subirse a la ola del encuentro. La entidad comparó la táctica que se requiere para ganar un partido con la estrategia para descarbonizar la matriz eléctrica del Estado. La energía solar, el viento y el almacenamiento son necesarios para llevar adelante el partido.
La fuerza del sol como carta ofensiva
En esta estrategia táctica, trazada por las autoridades del sector energético, la energía solar es el delantero estrella. Según la publicación oficial del organismo, son los paneles fotovoltaicos los que anotan los grandes goles en favor de la energía limpia. Como el goleador es capaz de definir un partido con mucha igualdad, conseguir capturar la radiación del sol se erige como la principal vía para ir añadiendo megavatios sin emisiones al sistema eléctrico estatal.
Este aplastante recurso solar persigue dar un vuelco a la puesta en valor de los recursos naturales durante el día. Se intenta que estas centrales fotovoltaicas, pero también los paneles en las cubiertas de las viviendas, actúen como aquel jugador que es capaz de conseguir la ventaja. Al ir acumulando esta potencia a gran escala, se intenta jugar pronto la carta solar con el objetivo de poder romper la dependencia histórica de los combustibles fósiles.
El viento para mantener el tempo
No es posible en el fútbol base que un solo jugador sostenga el ritmo de todo un equipo durante los noventa minutos de partido. Es entonces cuando, en este caso, entra en escena la fuerza del viento. La energía eólica es considerada por la agencia como el motor que mantiene todo en funcionamiento, ocupando el lugar de ese centrocampista incansable que nunca para de moverse, distribuye el juego y garantiza que la estructura no pierda el balance en ninguna parte del campo.
La aportación ininterrumpida de las turbinas es muy necesaria para que la estrategia no se caiga cuando el sol se esconde o cuando ella empieza a tener un rendimiento muy bajo por causas meteorológicas. Actuando como un integrador entre la generación eólica terrestre y la marina, las autoridades se aseguran un flujo de suministro continuo, lo que permite también que el conjunto neoyorquino mantenga la presión alta y controle el partido incluso en los momentos de mayor fatiga operativa.
El almacenamiento como cerrojo defensivo
Todo entrenador con experiencia sabe que se ganan partidos atacando y que se ganan campeonatos defendiendo bien. En el ámbito de la infraestructura energética, esta función de contención recae de lleno sobre los sistemas de almacenamiento. La administración pública describió dicha tecnología como la innovación que cambia de forma drástica el desarrollo del juego, aportando la agilidad que se requiere ante picos de demanda imprevistos.
Las baterías de gran capacidad funcionan como un arquero del equipo, guardando la energía producida por el sol y el viento, para liberarla justo en el momento en el que la red la necesita con más urgencia. Esta capacidad de retención le otorga a la ciudad la tranquilidad de que no habrá colapsos energéticos ante una exigencia extrema, cerrando el cerrojo defensivo y permitiendo que las fuentes limpias funcionen en su mayor eficiencia.
La cita mundialista sirvió como la perfecta coartada para que la administración mostrara sus cartas en la carrera por la descarbonización. Es evidente que liberar el camino del petróleo y del gas supone elaborar un plan táctico tan preciso como el que utilizan las grandes selecciones de fútbol. Energía solar y ofensiva, viento y volumen, almacenamiento y portería.
