El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) llegó a un importante hito dentro de su renovado enfoque nuclear. Como parte de su programa Nuclear Energy Launch Pad, se logró con éxito una prueba de criticidad con un combustible a potencia cero en el reactor Unity, con el diseño de la firma Deployable Energy, en los laboratorios de INL (Idaho National Laboratory). Esta prueba de criticidad constituye un avance primordial para acelerar las nuevas tecnologías del sector en el país. La validación del estado crítico cierra la marcha de Unity en el tercer sistema avanzado que el Gobierno ha validado en un par de semanas.
Un mes histórico para el sector nuclear
La llegada de esta nueva directriz en la fecha fijada, tal y como se prometió, denota un registro de avances inédito en la ejecución de las apuestas tecnológicas de este tipo. A inicios de este mes, otras dos unidades de ingeniería pioneras lograban, como resultado del Programa Piloto de Reactores del DOE, la finalización de este proceso tan crítico. Las unidades anteriores fueron el reactor Mark-0 de la compañía Antares Nuclear y el reactor Ward 250 de la empresa Valar Atomics.
La puesta a punto casi sincronizada de estas tres unidades representa un nuevo logro mundial y, además, gracias a este esfuerzo, el país se erige como el primero en la historia que logra que sean tres diseños de microrreactores avanzados distintos los que alcancen la criticidad en el transcurso de un mes. Un momento que refleja el esfuerzo del gobierno por recuperar el liderazgo absoluto de la innovación energética en el mundo.
La interpretación oficial ante el aniversario de la nación
Las principales autoridades del sector energético homenajean el hito, destacando la rapidez del avance. Chris Wright, el Secretario de Energía, comunicó que la semana pasada tuvo la oportunidad de observar el reactor Unity y de conocer a los equipos de Deployable Energy, el INL, y el propio DOE. «Ayer conseguimos cumplir una importante meta en un calendario que muchos daban por imposible», asegura el funcionario al referirse al trabajo conjunto de los expertos.
Wright también enfatizó el importantísimo elemento simbólico de la noticia, pues sucedía durante la víspera del 250º aniversario de la nación. «Estamos en camino de renacer la industria nuclear de Estados Unidos gracias a la forma de pensar y los objetivos de una gran envergadura defendidos por el presidente Trump», dijo. En esta línea de pensamiento, subrayó que las nuevas tecnologías nucleares pueden contribuir a hacer avanzar la siguiente generación de la industria nacional y sin duda contribuirán a mejorar la seguridad energética del país.
Sinergia entre laboratorios e industria
El éxito puntual del reactor Unity es testimonio de un modelo de trabajo exitoso del Nuclear Energy Launch Pad que no es más que la continuación directa del Programa Piloto de Reactores gestionado por el Centro Nacional de Innovación de Reactores, pero que ya se basa en la autorización del DOE para certificar y construir rápidamente. La meta es habilitar las demostraciones de tecnologías que son únicas.
El CEO de Deployable Energy, Bobby Gallagher, dio las gracias a la administración del país por haber puesto en marcha un tan audaz objetivo, también agradeció al DOE por haber garantizado la posibilidad de cumplirlo junto a una «seguridad, y calidad y velocidad» a la vez, y al laboratorio por la enorme colaboración. «No habríamos podido estar a la altura de este momento sin la brillantez, la audacia y la determinación de nuestro equipo y socios de la cadena de suministro», finalizó.
El triunfo de la iniciativa pone de manifiesto, de un modo evidente, que la alianza de las diferentes agencias federales, de los laboratorios nacionales y de los promotores del ámbito privado puede acelerar notablemente la implantación de soluciones tecnológicas.
