Un tema que ha causado debate es el uso de tierras agrícolas para la expansión de energía solar; ahora SEIA revela que es mínimo. De acuerdo con un estudio reciente, solo el 0,07 % de las tierras en Estados Unidos es lo que usa la energía solar, ocupando un espacio muy pequeño en comparación con los beneficios que ofrece en energía limpia, sustentable e independiente de combustibles.
Un equilibrio entre agricultura y energía solar
Antes de que la expansión en energías renovables fuera un enfoque, muchos temían que el uso de la energía solar terminara acaparando las tierras productivas. Sin embargo, estudios han revelado que la agricultura y la energía solar pueden ir de la mano y formar un equilibrio ideal.
De acuerdo con un informe de SEIA, la energía solar apenas ocupa el 0,07 % de suelo, ya que puede instalarse en techos o en zonas que no se usan para las cosechas, pero reciben suficiente luz solar. El análisis establece que el crecimiento urbano usa seis veces más tierras agrícolas que la energía solar.
Por lo tanto, el debate sobre el impacto del desarrollo energético en zonas rurales confirma que la competencia entre producción solar y agricultura no existe; de hecho, pueden complementarse para lograr un futuro sostenible. La actividad solar puede coexistir sin problemas con la producción agrócila y facilitar su actividad con generación de energía limpia, potente e independiente.
Menor impacto ambiental en energía y ocupación de suelos
Los agricultores han optado por arrendar espacios para proyectos solares. Esto permite que el uso de la tierra sea factible para dos fuentes de ingreso en el largo plazo, tanto la energía solar como la cosecha de cultivos. Y es que se ha demostrado que las energías renovables son las únicas capaces de soportar las crisis energéticas.
La combinación de beneficios facilita la producción de alimentos y, al mismo tiempo, la generación de energía. Por lo tanto, las comunidades pueden beneficiarse de forma simultánea para su economía local.
SEIA ha creado un mapa interactivo que establece el espacio ocupado por la energía solar en suelo estadounidense. Por lo que se confirma que ocupa muy poco espacio; de hecho, los campos de golf ocupan más de 2,6 veces que la energía solar.
Otro elemento que revelan en el informe es que Estados Unidos tiene más tierras agrícolas en abandono que tierras ocupadas por energía solar. No es un problema que proyectos solares ocupen espacios que no están siendo usados, ya que no sugieren ser un dilema para el cultivo ni para las tierras productivas.
A diferencia de la expansión urbana, que sí ha transformado suelos, la ventaja de los proyectos solares es que no altera la naturaleza de los suelos. Pueden instalarse y desmontarse con facilidad, lo que aumenta la vida útil de las tierras y su reutilización.
El papel de la energía solar cobra mayor relevancia
Con un bajo impacto en ocupación del suelo, la producción solar se perfila como la tecnología del futuro. Con generación limpia, el impacto ambiental disminuye, al mismo tiempo que se incorporan beneficios para las zonas rurales e independencia de los combustibles fósiles, que suelen ser muy volátiles.
Hay estados en donde la producción de energía solar supera al gas natural, como sucede en California. Esto demuestra que las energías renovables son fundamentales en la economía energética con un papel dentro de las redes tradicionales, superando incluso su generación de electricidad.
Ahora que la industria de energía solar se encuentra en crecimiento, y que se confirma que ocupa poco espacio en tierras agrícolas, todo apunta a que seguirá expandiendo sus fronteras. El uso de suelos agrícolas y fuentes solares no representa un problema para el futuro, sino más bien una solución para el sistema energético de Estados Unidos.
