La administración de Donald Trump lleva adelante una ardua lucha contra el avance de la energía solar, a la que acusa de tener graves consecuencias en el sector agrícola nacional. Desde el Gobierno denuncian que el desarrollo indiscriminado de proyectos de este tipo destruye tierras de primera calidad y las voces rurales que reclaman este atropello son calladas por organismos gubernamentales locales. Frente a ello, desplegó una tajante estrategia.
Debate sobre el desarrollo solar en EE. UU.
Existe un profundo debate por el desarrollo solar en EE. UU. Mientras el Gobierno federal acusa a estos proyectos de destruir tierras agrícolas, organismos como la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA) destacan que actividades como el crecimiento urbano tienen un mayor impacto en esta área. Según un informe publicado recientemente, las construcciones ocupan hasta seis veces más de estas tierras que los paneles solares.
El documento detalla que tan solo el 0,07 % del suelo está ocupado por proyectos vinculados a la energía fotovoltaica, ya que se tratan de instalaciones que pueden realizarse en techos o lugares no ocupados para la cosecha. Es por eso que considera que la competencia entre la producción solar y la agricultura no existe; de hecho, pueden complementarse en un futuro sostenible, con un impacto energético positivo en zonas rurales.
Otro dato importante brindado por la SEIA es la ocupación de tierras agrícolas por parte de los campos de golf. Según las investigaciones, estos proyectos ocupan más de 2,6 veces más espacios que los paneles solares, lo que quita por completo la posibilidad de explotar estas tierras en un futuro. En cambio, la instalación de la infraestructura fotovoltaica no afecta el uso del suelo y permite a los agricultores tener un doble ingreso.
La postura del Gobierno federal
Este viernes, Brooke Rollins, secretaria de Agricultura, compartió una entrevista televisiva donde se habla sobre las graves consecuencias de las instalaciones solares en territorios de cultivo. En este recorte, Alexandra Fasulo, agricultora de primera generación, denuncia que la Oficina de Ubicación de Energía Renovable de Nueva York ignora la zonificación local y silencia voces rurales afectadas por el desarrollo indiscriminado de este tipo de proyectos.
«Nueva York está destruyendo tierras agrícolas de primera calidad por la expansión solar descontrolada», aseveró Brooke Rollins en su cuenta oficial de X. Así también reveló que las autoridades de la Casa Blanca invitaron a Alexandra a Washington para coordinar la lucha contra esta problemática, que afecta cada vez más a los agricultores de todo el país. «Bajo la administración de Donald Trump, ningún agricultor está solo», escribió.
A través de esta publicación, la secretaria de Agricultura ratificó la postura del Gobierno federal en el marco de esta guerra agrícola, la cual apunta a una restauración del control local y a la protección de los territorios de primera calidad. Para ello, lleva adelante una estrategia en varios frentes, con una lucha legal sostenida y medidas regulatorias para impedir el avance indiscriminado de la producción solar en todo EE. UU.
El respaldo del USDA
Otra medida por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) es la apertura del portal de presentación para casos de prácticas legales injustas que afecten al sector rural. A través de esta herramienta, el Gobierno otorga un formulario para que agricultores, productores y otros clientes del USDA realicen su denuncia y proporcionen datos sobre posibles actividades discriminatorias.
En esta web, destacan que los objetivos progresistas, tanto ambientales como de otro tipo, motivan prácticas que terminan por afectar la economía del sector rural. Esto da lugar a regulaciones excesivas, uso de litigios por parte de entidades públicas y privadas, imposición de sanciones civiles y el uso de la expropiación forzosa para inhibir la producción agrícola.
