En coordinación, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y la Alianza para la Descarbonización Industrial (AFID) publicaron un documento para establecer los estándares mínimos que definen requisitos de trazabilidad, rastreo y transparencia para los actores involucrados en las tecnologías de energía renovable, desde la materia prima hasta la gestión de vida útil de los productos que impulsan la descarbonización.
Respaldo legal
Según el documento de la IRENA y la AFID, los marcos internacionales alineados con esta guía son el ODS 8 y el 12 de Naciones Unidas, los cuales hacen referencia al trabajo digno, al consumo responsable y la producción sostenible. A la vez, la industria solar toma como referencia el protocolo específico de trazabilidad para la cadena de suministro solar publicado por la SEIA.
Junto a esto, la Ellen MacArthur Foundation publicó un marco de principios de la economía circular que se aplica al fin de la vida de los productos renovables y también sirve de eje para el estudio en las energías bajas en carbono. Respecto al estándar técnico, el ISO 22095:2020 es utilizado como marco normativo técnico internacional sobre terminología y modelos de cadena de custodia, según el documento de la IRENA. Todo esto estaría respaldado con tecnología habilitante como lo es la blockchain, que mejora la transparencia y auditabilidad entre los actores de la cadena.
Impulsan marco global para la auditoría de la energía renovable
IRENA publicó una guía de estándares mínimos para los materiales de las energías renovables. Con la publicación oficial realizada por AFID, pero la difusión de IRENA, buscan rastrear con detalles el origen de los materiales que componen los paneles solares, baterías o cualquier otro dispositivo generador de energía limpia. Así, intentan sentar bases y evitar el trabajo forzado, materiales de zona de conflicto y daño ambiental a partir de su extracción.
Según el informe, la aplicación de estas normas da ventajas competitivas a las empresas de energías renovables ante clientes que exigen transparencia en la cadena de suministro, mejora la calidad de los productos, cumple los marcos regulatorios de la Unión Europea y de otros bloques o países que aplicarán estas reglas pronto.
Más adelante, en el desarrollo, identifican dos modelos de control de materiales: separación y balance de masa. Para el primero, el material trazado se mantiene separado físicamente del no trazado en cada etapa de la cadena para generar mayor nivel de certeza sobre su origen y aumentar las exigencias logísticas. Por otro lado, el balance de masa implica que el material trazado puede mezclarse con el no trazado a partir de cierta etapa del proceso, pero se documentan y verifican las proporciones de cada tipo en el período de evaluación.
Este último modelo requiere que todos los actores cuenten con certificación COC, el registro de transferencia. Y se relaciona directamente con lo que IRENA y AFID consideran requisitos clave para la trazabilidad: fecha de emisión del registro de transferencia para cada participante habilitado, número de referencia único vinculado al sistema contable de la empresa para cada material, nombre y dirección del emisor, nombre del responsable que puede verificar la información, descripción y peso del material, modelo COC aplicado y lista de los sitios que intervinieron en la fabricación.
Más requisitos, según IRENA
Para avanzar en la producción de los materiales que generarán la energía renovable, agregan que es necesario contar con información de trazabilidad disponible en el lote enviado, serialización del material, producto identificado con número único y revisión documental de registros logísticos. Además, en la guía ponen como justificación que el riesgo social, geopolítico y ambiental es el principal factor por el que habría que seguir adelante con la diferenciación en cada uno de los materiales utilizados.
