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Energía

En dos parques solares de Minnesota sembraron vegetación nativa y la abundancia de abejas se multiplicó por más de 20 mientras los insectos se triplicaron

Por Skarlett Soto · 31 octubre, 2026 · 3:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
En dos parques solares de Minnesota sembraron vegetación nativa y la abundancia de abejas se multiplicó por más de 20 mientras los insectos se triplicaron
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Debajo de los paneles solares no tiene por qué haber solamente grava o pasto corto. También pueden crecer flores y plantas que atraigan a los insectos.

Eso fue lo que quisieron comprobar unos investigadores en dos parques solares del sur de Minnesota.

En 2018 comenzaron a sembrar flores y pastos nativos en terrenos que antes se utilizaban para la agricultura. Después, durante cinco años, siguieron de cerca los cambios.

Los resultados fueron sorprendentes: la abundancia de abejas nativas aumentó unas 20 veces y la de insectos se triplicó.

Y hubo otro detalle interesante. Los polinizadores no se quedaron solamente entre los paneles, sino que también comenzaron a visitar cultivos de soja cercanos.

Cómo cambió el terreno debajo y alrededor de los paneles solares

El proyecto se realizó entre 2018 y 2022, con la participación de investigadores de los laboratorios nacionales Argonne y NREL.

La idea era sencilla: aprovechar el espacio que queda debajo y alrededor de los paneles para recuperar parte de la vegetación que había desaparecido de esas antiguas tierras agrícolas.

En lugar de mantener solamente pasto corto, sembraron una mezcla de flores silvestres y plantas propias de Minnesota.

Después observaron qué ocurría con ellas y con los insectos que llegaban a la zona.

Los cambios fueron apareciendo con el paso de las temporadas.

Cada año encontraron una mayor variedad de plantas con flores. Y a medida que la vegetación crecía, también aumentaba la presencia de insectos.

Al terminar los cinco años de seguimiento, la abundancia total de insectos era aproximadamente tres veces mayor que al principio.

Pero las abejas nativas fueron las que mostraron el aumento más llamativo: su abundancia se multiplicó por unas 20 veces.

También encontraron más mariposas, polillas, escarabajos y avispas.

Las nuevas plantas ofrecían alimento y espacios que estos insectos podían aprovechar.

Así, terrenos dedicados a producir electricidad también comenzaron a funcionar como hábitats para distintas especies.

Qué encontraron los científicos en los cultivos vecinos

Los investigadores del Laboratorio Nacional Argonne también querían saber si los cambios podían tener algún efecto fuera de los parques solares.

Y encontraron una pista en los campos de soja cercanos.

Durante el seguimiento observaron que algunos polinizadores visitaban las flores de esos cultivos, después de haberse establecido más vegetación en las instalaciones solares.

Esto es importante porque las abejas y otros insectos no permanecen siempre en un mismo lugar. Se desplazan buscando flores y alimento.

Si encuentran una zona con plantas nativas cerca de un campo agrícola, pueden utilizar ambos espacios.

Para los agricultores, esa presencia de polinizadores podría resultar beneficiosa.

Sin embargo, los científicos no comprobaron que las cosechas de soja aumentaran gracias a las flores sembradas junto a los paneles.

Lo que observaron fue que los insectos también llegaban a los cultivos vecinos.

Es una diferencia importante, porque todavía hace falta investigar cuánto puede beneficiar este tipo de vegetación a la producción agrícola.

Aun así, los resultados muestran que lo que se planta dentro de un parque solar puede tener relación con lo que ocurre en los terrenos de alrededor.

Por qué este modelo puede servir para otros parques solares

Estados Unidos sigue construyendo instalaciones solares y muchas ocupan grandes extensiones de terreno.

Por eso, cada vez tiene más importancia decidir qué vegetación se deja crecer debajo y alrededor de los paneles.

En algunos parques se utiliza grava o se corta el pasto con frecuencia para mantener despejada la zona.

Pero lo que ocurrió en Minnesota muestra que también se pueden sembrar plantas nativas y ofrecer un lugar donde alimentarse a las abejas y otros insectos.

Además, este tipo de vegetación podría ayudar a reducir algunas tareas de mantenimiento, aunque el estudio no calculó cuánto dinero ahorrarían las empresas.

¿Significa que cualquier parque solar vaya a conseguir los mismos resultados?

No todos los terrenos tienen el mismo suelo, las mismas lluvias ni las mismas especies de plantas. Y eso puede cambiar mucho la cantidad de insectos que llegan.

Pero los cinco años de seguimiento dejaron datos interesantes.

En dos instalaciones donde antes había tierras agrícolas, la abundancia de insectos se triplicó y la de abejas nativas aumentó unas 20 veces.

También aparecieron más flores y se observaron polinizadores visitando cultivos de soja cercanos.

Todo esto ocurrió mientras los terrenos seguían utilizándose para generar energía solar.

La experiencia de Minnesota muestra que no hace falta elegir entre instalar paneles o dejar espacio para las plantas. Con una vegetación adecuada, ambos pueden compartir el mismo terreno.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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