La energía solar tomó gran protagonismo en ciertas regiones de EE. UU. en los últimos años. Incluso, en algunos estados, la generación eléctrica de este tipo de fuentes superó al carbón y al gas. La SEIA (Asociación de Industrias de Energía Solar) destacó el caso de Texas, donde su implementación permitió mantener asequibles los precios de las tarifas energéticas pese al aumento de la demanda durante el último verano.
El avance de la energía solar
Pese a la agenda de la administración de Donald Trump, donde priorizó los combustibles fósiles, estados como Texas y California demuestran que la energía solar es una gran opción para lograr la tan ansiada independencia energética. Expertos de todo el mundo resaltan los beneficios de esta fuente con notables investigaciones y hay casos estadounidenses que lo demuestran con datos alentadores.
Es que los gobiernos locales estadounidenses descubrieron que esta fuente podría ser una gran aliada para solucionar una de las problemáticas actuales más preocupantes: el costo de las tarifas eléctricas. Es el caso de Delaware, que aprobó recientemente 4 proyectos comunitarios de energía fotovoltaica para solucionar este problema, que golpea de lleno los bolsillos de los ciudadanos.
California es otro caso para resaltar. En el llamado Estado Dorado, el gobernador Gavin Newsom impuso una agenda energética cuyo pilar es la energía solar. Los resultados de esta decisión están a la vista: hoy en día es considerada como una potencia global, con una economía de US$4,25 millones. Asimismo, mantiene un plan de Gobierno marcado, con constantes inversiones en proyectos renovables y una puja con la administración federal para eliminar regulaciones.
Grandes resultados a la vista
Texas es otro estado de EE. UU. que apuesta por las energías renovables y deja atrás el uso de los combustibles fósiles. En los últimos años, los proyectos vinculados a la energía fotovoltaica aumentaron de manera notable y eso quedó a la vista con un reciente informe de la Administración de Información Energética (EIA), donde pronosticaron que en 2026 habrá un cambio estructural en el mercado energético local.
De acuerdo con el documento de la EIA, la energía solar y la eólica combinadas superaron el récord del 17 % de la generación total de energía en Estados Unidos. La tendencia seguirá creciendo y se pronostica que para fines de este año, la utilización de paneles solares y baterías de almacenamiento contribuya con el 12 % de la electricidad total en Texas.
El aumento de esta generación tiene las bases en el crecimiento significativo de la infraestructura física, que pudo concretarse gracias a inversiones y medidas gubernamentales que responden a una agenda de transición energética. Asimismo, el estado sureño albergará aproximadamente el 40 % de toda la nueva capacidad solar en Estados Unidos en los próximos meses.
Dicha agenda permitió enfrentar el aumento de precio en las tarifas, generado por la creciente demanda en la red eléctrica nacional. Según informó la SEIA, esto pudo notarse durante el verano pasado, donde los precios siguieron siendo asequibles pese a la presión sobre la red. La experiencia demuestra que un logro así solo pudo ser posible por la capacidad solar y de almacenamiento existente en Texas, lo cual permite afrontar este desafío.
Motor central de la transición
Texas continúa siendo un motor central en la transición energética nacional, con una capacidad de 12,9 GW, o el 53 % de los 24 GW de almacenamiento de baterías a escala industrial en EE. UU. Además, planea incorporar 14 GW de nueva energía fotovoltaica a escala industrial como parte de la agenda del gobierno local. Este tipo de perspectivas reflejan el cambio de paradigma existente en el país en el sector energético, pese a la ideología de la administración trumpista.
