Poco después de su reelección, Donald Trump anunció una táctica económica agresiva, prometió que, el primer día de su segundo mandato, impondría aranceles a las importaciones de Canadá, México y China (estos son los porcentajes de aranceles propuestos). Pero con ello, hay un nuevo enemigo en el radar: La energía solar. Y es que, las medidas provocarían picos de precios para todo, desde vehículos eléctricos y bombas de calor hasta paneles solares.
El costo climático de los aranceles de Trump
No es la primera vez que Trump recurre a los aranceles como herramienta de política exterior. En 2018 y 2019, los impuso a una gran cantidad de productos, desde acero y aluminio hasta paneles solares fotovoltaicos y lavadoras.
Si bien la administración Biden alivió algunos de esos aranceles, muchos de ellos se mantuvieron en su lugar, especialmente los que apuntaban a China, pero se espera otro aumento de los aranceles a productos chinos, incluidos vehículos eléctricos, células solares y baterías para vehículos eléctricos.
Los aranceles harían subir aún más los precios de productos como los paneles solares, pero también tienen un alcance mucho mayor debido a su amplia aplicación a los socios comerciales de América del Norte.
¿Cómo influyen los aranceles en la energía solar?
La energía solar ha demostrado ser una parte crucial del nuevo panorama energético, representando el 67 % de la capacidad de generación añadida en el primer semestre de 2024. No obstante, el futuro de la industria solar podría verse afectado por las políticas del próximo presidente, especialmente si se imponen aranceles más altos a los productos solares importados de China. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán vitales para la sostenibilidad y el crecimiento del sector energético limpio en Estados Unidos.
Los aranceles que Donald Trump ha propuesto imponer sobre los importados de China, podrían tener un impacto significativo en la industria de la energía solar en Estados Unidos. Aunque estos aranceles están diseñados para proteger la fabricación nacional, pueden elevar los costos de los paneles solares, lo que a su vez conlleva un aumento en la instalación de sistemas solares y reduciría la competitividad del sector.
Esto tiene un efecto adverso en la expansión de las energías renovables, limitando las inversiones y hundiendo la creación de empleos, en una industria que ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años.
¿Esto podría interrumpir los avances logrados por la Ley de Reducción de la Inflación (IRA)?
Se teme que estas medidas estén geo politizando cuestiones como el cambio climático, de maneras que, en última instancia, harán más difícil compartir tecnología, reducir costos y combatir las emisiones de gases de efecto invernadero. En cambio, los países deben unirse y acordar que algunas industrias, incluida la tecnología limpia, son demasiado importantes para ponerlas en el centro de una guerra comercial.
La aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), junto con otras legislaciones significativas como la Ley Bipartidista de Infraestructuras y la Ley CHIPS, marca un hito en la política industrial de Estados Unidos, el primero, en medio siglo. Estas leyes han fomentado inversiones masivas en energías limpias, superando los 265 000 millones de dólares, y se espera que generen más de 330 000 nuevos empleos.
Sin embargo, la posible llegada de una nueva administración bajo el liderazgo de Donald Trump ha suscitado inquietudes sobre el futuro de estas políticas, se especula que EE.UU. perderá 400 000 empleos por los aranceles de Trump.
A pesar de la incertidumbre política, algunos analistas sugieren que la IRA podría mantenerse intacta debido a su eficaz desempeño, aunque podrían realizarse recortes selectivos en lugar de una derogación completa. La capacidad de fabricación de módulos solares en el país ha aumentado considerablemente, llegando a 31,3 GW para el segundo trimestre de 2024, convirtiendo a Estados Unidos en el tercer productor mundial.
