Las inundaciones y la ley de bosques…

La mayoría de los especialistas consultados, por estos días, en relación a los lamentables hechos de inundaciones suscitados en nuestras Sierras Chicas, coinciden en señalar, que este fenómeno natural, se vio favorecido por la tala indiscriminada de nuestros bosques nativos ocurridos durante los últimos 10 años, para dar paso al avance de la frontera agrícola (soja), el desarrollismo inmobiliario, mega-emprendimientos privados, obras de infraestructuras improvisadas, etc. Al respecto considero oportuno recordar, como se gestó, como se discutió, y como se terminó aprobando, en nuestra legislatura Provincial, la ley 9814 de bosques nativos.

La deforestación en un punto crítico

La tremenda tasa de transformación de nuestros bosques nativos en el norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola, no tiene precedentes en la historia. De no mediar acciones inmediatas por parte del Estado Nacional y de las provincias involucradas, en poco tiempo más perderemos superficies importantes e irremplazables de nuestro patrimonio natural.

Una imprescindible Ley de Bosques. Sí o Sí…

La protección del bosque nativo, no es una mera demanda ecologista, postmoderna o de atrasados que no “ven” el progreso que se viene. Es una demanda por ayudar a permanecer y mantener el bosque nativo, por los incontables servicios ambientales involucrados y por el obligado resguardo de los recursos, para el aprovechamiento integral de las generaciones tanto actuales como de las futuras.

¿Por que no se aplicó la Veda Forestal?

Los bosques son patrimonio de todos los ecuatorianos y es papel del Estado que estos sean protegidos en beneficio de todos nosotros y las generaciones futuras; tal vez siguiendo esta lógica el presidente Rafael Correa anunció con bombos y platillos la “Veda Forestal”; sin embargo la obstrucción de esta iniciativa desde la Ministra del Ambiente pareciera que responde al interés de continuar favoreciendo a los mismos dueños de la Patria de siempre

¿Cuidar la Naturaleza?

Plantando especies de otros continentes se arruina la naturaleza y se deforma la cultura de las personas, contribuyendo al desorden. Pero algunos ven como "enemigo" al que les explica esta realidad. Lo hacen porque en sus carreras y cursos, libros y viveros, y en los parques y jardines y avenidas que ven, están esas especies.