Declaración sobre la Biodiversidad para el Sustento:

¡Debemos detener ya la destrucción de las bases de nuestra subsistencia! Nosotros, campesinas y campesinos, pescadoras y pescadores artesanales, pastoras y pastores, recolectoras y recolectores, indígenas, mujeres y jóvenes y otras organizaciones de la sociedad civil de todo América Latina y el Caribe denunciamos la apropiación de nuestros sistemas alimentarios y de subsistencia por parte de un sistema corporativo, que con la complicidad de gobiernos y organismos internacionales, busca convertir los alimentos en mercancías y especular con ellos, para obtener cuantiosas ganancias.

Impactos de los agrocombustibles en la vida de las comunidades

En Centro América, El Salvador, al igual que Guatemala, Honduras y Nicaragua padecen severos daños y pérdidas por los impactos del cambio climático. A pesar que solo contribuye con el 0.5% de las emisiones globales de gases de invernadero, actualmente está entre las regiones más impactadas. El año pasado la organización alemana Germanwatch en su Índice de Riesgo Climático Global concluye que 4 países de Centroamérica como los más afectados mundialmente por el cambio climático.

¿Qué es la soberanía alimentaria ?

Comer: masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago, según la definición de la Real Academia Española. Comer, sin embargo, es mucho más que tragar alimentos. Comer de manera sana y consciente implica preguntarse de dónde viene lo que consumimos, cómo se ha elaborado, en qué condiciones, porque pagamos un determinado precio.

Las mujeres, sin tierra, alimentan al mundo

La soberanía alimentaria, el derecho de los pueblos a decidir el propio sistema de alimentación y producción, emerge desde el cuidado ancestral de las mujeres por las semillas. Sin acceso al crédito o a la titularidad de los terrenos, alimentan al 70 por ciento de la población del Sur, mientras las transnacionales luchan por controlar el negocio.

El modelo extractivo rechazado en las calles

Pascua Lama, la mina de oro de Barrick Gold, está congelada por decisión de la Corte Suprema de Chile. Monsanto debió paralizar la construcción de una planta de semillas en Córdoba por la masiva oposición de la población. Las grandes empresas extractivas empiezan a cosechar derrotas. En toda la región latinoamericana se suceden conflictos por la resistencia de los pueblos a un modelo que destruye el medio ambiente y limita la posibilidad de que las comunidades sigan cultivando la tierra y viviendo como ellas desean. Entre ellos, destacan los conflictos contra la minería y contra las fumigaciones y cultivos transgénicos.

Acerca de los paradigmas, los sistemas y los modelos

Creemos que el paradigma civilizatorio occidental entra en una fase de confusión y dispersión, no querida por la intencionalidad de sus postulados, en origen el iluminismo, pero sí provocada por el acentuado uso de tecnologías destructivas en el manejo de sus componentes. Estamos en presencia de una catástrofe paradigmática, que no debemos confundir con una crisis sistémica, porque no existen posibilidades de recomponer el rumbo trazado sin alterar completamente las invariantes que lo alimentan.

Transgénicos para todos

La instalación de la planta de semillas de maíz transgénico de Monsanto abre un debate sobre el modelo de agricultura, que impone altos rindes para pocos y fuerte impacto sanitario para las poblaciones, tal como deja claro el juicio en Ituzaingó. La Presidente festejó el anuncio en el Consejo de las Américas, frente a la flor y nata de las corporaciones mundiales.

La biomasa que sí queremos

La biomasa forestal o los agrocombustibles cultivados poco pueden hacer por el campesinado y menos por la salud del Planeta bajo un esquema capitalista y de dimensiones tan gigantescas como se pretenden. Sin embargo, en el uso de la biomasa hay otro modelo que ofrece muchas posibilidades positivas para la autonomía energética de la población rural, y para una gestión forestal sostenible y beneficiosa para el medio ambiente.

Monocultivos: El Norte industrial condena al Sur en desarrollo

El crecimiento económico a cualquier costo ha llevado a muchos países en desarrollo, en especial a los latinoamericanos, a concentrar su producción agrícola en una variedad limitada de cultivos, y con frecuencia a uno solo. A esto han sido forzados por la demanda de naciones industrializadas, poniendo en riesgo la soberanía y la seguridad alimentarias, según el Informe de Social Watch 2012, titulado Desarrollo sustentable: el derecho a un futuro, que se presentará el 15 de diciembre en Nueva York.

Minería transfronteriza en Centroamérica

Es necesario contar con una estrategia de difusión amplia del impacto de los proyectos mineros en las zonas transfronterizas, demandando la intervención de los países implicados en la búsqueda de una solución a favor de los pueblos y no de los intereses de las grandes transnacionales, depredadoras del medioambiente. No se debe soslayar el rol de las comunidades, de la población, pero se debe reconocer que los gobiernos y otras instituciones internacionales de Derechos Humanos y de defensa del medioambiente pueden y deben jugar un rol más activo e importante.

El Negocio del Hambre y la Soberanía Alimentaria

La especulación con los alimentos es tan vieja como la propia agricultura, pero su atractivo como instrumento de lucro se disparó en la década pasada al descubrirse como una oportunidad de inversión única. La rentabilidad está asegurada porque la demanda mundial, en línea con la aumento de la población y el mayor poder adquisitivo de los países emergentes, garantiza su crecimiento de forma consistente. Esta rentabilidad resulta proporcionalmente opuesta a los intereses de la casi totalidad de la población mundial. Susan George, en su libro “Cómo muere la otra mitad del mundo” afirma que el problema más grave del hambre, es el control ejercido por aquellos que poseen el poder económico de los alimentos.

Somalia. Los porqués del hambre

La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Sigue el saqueo de recursos mineros en México

Como dice Eduardo Galeano en su ya clásico Las venas abiertas de América Latina: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta”.