Creyeron que construir la autopista más ancha del mundo acabaría con el tráfico… pero ocurrió exactamente lo contrario.
Una de las obras más ambiciosas del mundo terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más famosos de un problema que muchas ciudades todavía no logran resolver.
Porque si hablamos de carreteras, más espacio no siempre significa menos tráfico.
La gran pregunta es inevitable: ¿por qué una autopista gigantesca terminó colapsando igual que antes y qué error siguen repitiendo muchas ciudades del mundo?
La historia detrás de la supuesta autopista de 50 carriles en China
Durante años circularon imágenes impresionantes en redes sociales de una carretera china muy ancha que parece no tener fin hacia los lados.
La famosa fotografía corresponde a la plaza de peaje de Zhuozhou, en la autopista G4 que conecta Pekín con Hong Kong.
En ese punto, la vía se expande temporalmente para distribuir a miles de vehículos en múltiples cabinas de cobro y agilizar el paso de los autos.
Sin embargo, a pocos metros se genera una imagen menos favorable.
Todos esos vehículos deben volver a incorporarse rápidamente a una autopista mucho más angosta donde se produce el gigantesco cuello de botella que provocó uno de los atascos históricos en el año 2015.
China tiene infraestructuras impresionantes… pero el verdadero récord está en otro lugar.
La autopista de 26 carriles que tampoco logró resolver el tráfico
El récord mundial de una autopista extremadamente ancha pertenece a la Katy Freeway, en Houston, Texas.
Este enorme tramo de la Interestatal 10 llegó a expandirse hasta alcanzar 26 carriles en algunos sectores.
La obra costó aproximadamente 2,800 millones de dólares y fue presentada como una solución definitiva para reducir los embotellamientos en una de las ciudades más dependientes del automóvil en Estados Unidos.
Y durante un tiempo parecía funcionar.
La mega autopista parecía resolver un problema esencial ya que en Houston casi no hay transporte público y la gran mayoría de las personas dependen por completo de su automóvil para moverse.
Sin embargo, la realidad fue muy diferente.
Los reportes oficiales de tráfico comenzaron a mostrar que los tiempos de viaje en horas pico incluso empeoraron tras la ampliación.
Más espacio, más carriles, más capacidad… y también más vehículos.
Solo dos años después de terminar la obra, los viajes en las horas de más tráfico tardaban más tiempo que antes de la ampliación.
Por qué más carriles pueden generar todavía más tráfico
Y aquí aparece el fenómeno que explica todo: la llamada “demanda inducida”.
Es algo que parece ir en contra de todo lo que nos dicta la lógica: pensar que teniendo más carriles, el tráfico desaparece está lejos de suceder en la práctica.
Al ver que la carretera ahora es más ancha y parece «vacía», muchas personas que antes tomaban rutas alternativas, usaban otros medios de transporte o evitaban viajar a ciertas horas, deciden lanzarse de nuevo a la autopista.
Y poco a poco, el nuevo espacio vuelve a llenarse.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en Houston.
Sumado a eso, el crecimiento de los barrios en las afueras hizo que miles de familias dependieran todavía más del automóvil para movilizarse diariamente, y de la autopista.
El resultado final es que hoy hay mucho más asfalto, pero también hay muchísimos más coches atrapados en él, demostrando que en las carreteras, no siempre «más» significa «mejor».
