Estamos a punto de vivir el cambio más profundo en la forma en que nos movemos.
Desde el paso de los caballos a las carretas y luego a los vehículos a motor, no habíamos experimentado un avance tan importante.
En EE. UU. ya no se diseñan simplemente máquinas para ser conducidas, sino sistemas inteligentes que sacan por completo al ser humano del volante.
¿Quiénes están liderando este cambio y qué planes tienen para nuestras ciudades en los próximos años?
¿Será el fin de los coches que conocemos en EE. UU.?
Durante décadas, el negocio de los coches consistió en vendernos un vehículo para que fuera nuestro y lo condujéramos nosotros mismos, pero ahora, ese modelo se está quedando en el pasado.
Se busca que el coche deje de ser una propiedad privada para convertirse en un servicio que se maneja solo. La idea es eliminar el error humano, responsable de la mayoría de los accidentes, y poner en su lugar una tecnología que no se distrae ni se agota.
Lo que antes era cosa de películas, hoy es una competencia real entre empresas para ver quién llega primero a la autonomía total.
Pero no es simplemente colocar unas cámaras a un coche normal: es algo mucho más profundo. Estamos asistiendo a la aparición de flotas de coches que pronto llenarán las avenidas y cambiarán, para siempre, la imagen de nuestras ciudades.
La alianza que impulsará la autonomía a gran escala
Uber y Rivian han decidido unir sus fuerzas para lograr algo increíble. Ambas compañías han formado una alianza para poner en las calles una flota enorme de robotaxis diseñados exclusivamente para este fin.
La idea es combinar la aplicación que millones de personas ya tienen en su celular con la capacidad de fabricar vehículos eléctricos de última tecnología. Es un avance tan impresionante como los autos que tienen un tercer ojo.
Pero a diferencia de otros proyectos que solo realizan pruebas limitadas en unas pocas calles, esta colaboración tiene una visión mucho más grande. El plan se basa en el nuevo modelo R2, un vehículo que fue creado desde el principio para conducirse solo.
El objetivo del trabajo coordinado es centrarse exclusivamente en el transporte de pasajeros. Así, el usuario ya no tendrá que preocuparse por el mantenimiento, por cargar la batería o, lo más importante, por conducir.
Las cifras de un plan que redibujará las ciudades
Aunque conducir se ha vuelto cada vez más extraño, los detalles económicos de este acuerdo dejan claro que no se trata de un simple experimento, sino un plan a largo plazo con metas muy ambiciosas. Uber va a invertir hasta 1250 millones de dólares en Rivian para fabricar y poner en las calles hasta 50 000 robotaxis.
El despliegue comenzará en 2028 en ciudades como San Francisco y Miami, con la idea de extenderse a 25 ciudades en Estados Unidos, Canadá y Europa para el año 2031. Estos vehículos cuentan con procesadores de última tecnología, que son capaces de realizar billones de operaciones por segundo.
Utilizan sensores y radares avanzados para aprender de cada kilómetro que recorren, mejorando su conducción constantemente. Con una inversión inicial de 300 millones de dólares ya aprobada, el proyecto planea comprar decenas de miles de unidades más a medida que la tecnología siga avanzando.
El coche ya no es algo que debemos manejar, sino un servicio inteligente que está disponible con solo tocar la pantalla de nuestro celular. Es el paso definitivo para superar el concepto de transporte que se inventó hace más de cien años, dando paso a un mundo donde la tecnología supera todos los límites.
