En un acontecimiento que ha sido calificado como el mayor ejercicio de desregulación en la historia de los Estados Unidos, la EPA ha oficializado la derogación del Fallo de Riesgo de 2009, el cual fue emitido bajo la administración de Obama. Por ende, no solo se eliminan las pautas jurídicas que permitían regular los gases de efecto invernadero mediante la aplicación de la Ley de Aire Limpio, sino que se derogan de forma intensiva, la totalidad de los estándares de emisiones vehiculares que se derivaron de aquel dictamen original.
Marco normativo y la relación con el impacto de la Corte Suprema
La derogación de estas normas históricas tiene fundamento en una interpretación estricta de la Sección 202 de la Ley del Aire Limpio. La Administración ha señalado que esta variación pretende un acercamiento completo a la última jurisprudencia que ha provisto la Corte Suprema de los Estados Unidos, especialmente la sentencia «Loper Bright» y «West Virginia v. EPA». Estas resoluciones justifican la situación de refundar los límites en los que pueden dictar las agencias federales, respecto a las reglas que tengan un impacto económico y social importante sin mandatos legislativos del Congreso.
Con esta nueva lectura de la norma jurídica, la EPA concluye que el derrocamiento de estas normas obedece a una consecuencia directa de la legalidad vigente y a los límites constitucionales de su propio poder ejecutivo. La Agencia asevera que la línea de trabajo ahora se centra en frenar el alcance regulador, para asegurarse de que cada acción administrativa esté bien sostenida por la Ley federal.
La culminación de los estándares de emisiones y los créditos paralelos
El alcance de esta desregulación afecta inmediatamente a todos los estándares de emisiones de gases de efecto invernadero para vehículos impulsados por motor de combustión interna establecidos a lo largo de las últimas décadas. Aparte de los límites de emisiones ordinarios, la EPA eliminó todos los créditos denominados «off-cycle» que permitían a los productores modificar sus promedios de emisión mediante la implementación de ciertas tecnologías específicas introducidas por el regulador.
Entre las funciones técnicas eliminadas destaca la tecnología de parada y arranque automático, más conocida por la tecnología start-stop, una funcionalidad que el administrador Zeldin describió como bastante mal recibida por la comunidad de conductores gracias a la interrupción constante de funcionamiento del motor en los semáforos o señales de tráfico. El objetivo de eliminar esos requisitos técnicos es devolver al consumidor la libertad de elección y deshacer las complicaciones mecánicas impuestas por la regulación anterior para los vehículos modernos.
Excelencia operativa y el futuro de la industria automotriz
La administración ha señalado una vez más su intención de continuar combatiendo lo que considera una burocracia asfixiante, así como un freno para el crecimiento de la economía nacional. Al suprimir esta normativa, la EPA plantea un entorno de excelencia operativa en el que las empresas puedan innovar al eliminar unos cronogramas federales.
El administrador Zeldin ha indicado que seguirá revisando y disminuyendo el alcance regulador de la agencia en cada jornada que dure su gestión con la finalidad de ofrecer un alivio para la ciudadanía y para reforzar la competitividad de la manufactura en Estados Unidos. Este cambio de rumbo marca un hito en la política ambiental del país, priorizando la desregulación como motor de la soberanía industrial frente a los objetivos climáticos de administraciones pasadas. La agencia confía en que la eliminación de estas cargas burocráticas permitirá que el sector automotriz recupere su dinamismo y eficiencia operativa.
Bajo el liderazgo de Lee Zeldin, la EPA reafirma su compromiso con el cumplimiento estricto de los fallos de la Corte Suprema, garantizando que la soberanía nacional y el sentido común prevalezcan sobre el intervencionismo federal en 2026.
