La industria automotriz mexicana se enfrenta a un desafío nunca antes pensado. Los aranceles de Trump, ya son una realidad, y ahora, fabricar e importar desde México saldrá más costoso. Las consecuencias son inmediatas, pues ya hay fábricas que paralizaron sus operaciones en el país.
¿Qué fábrica paraliza sus operaciones en México ante los aranceles?
México, con la imposición de aranceles del 25 % por parte del gobierno de Estados Unidos a la importación de coches, enfrenta este nuevo panorama. La mayoría de fábrica de autos, se iban a México a producir para reducir costos. Gracias a la cercanía con Estados Unidos, podían fabricar con mayores ganancias.
Esto era un gran beneficio para México, pues se empleaban trabajadores locales, se desarrollaba la industria y crecía la economía regional. Pero, Trump ha llegado a cambiarlo todo, y quiere que se fabriquen en Estados Unidos, llamando a las gigantes automotrices a casa.
Una de las repercusiones directas es la conocida empresa Stellantis, que ha anunciado la suspensión temporal de sus operaciones en fábricas de Canadá y México, como respuesta a los aranceles impuestos en ambos países. Esto afectará a miles de trabajadores, alrededor de 4500 empleados.
Stellantis, propietaria de marcas como Jeep y RAM, ha confirmado que detendrá la producción a partir del 7 de abril, en espera de acciones y estrategias concretas para enfrentar los aranceles, ya sea ajustando costos o un aumento en sus precios.
Así afectan los aranceles a la industria automotriz en México
El presidente de Estados Unidos, Trump impuso aranceles de 25 % a la importación de México y Estados Unidos. Su objetivo es fomentar la producción nacional, puesto que muchas empresas usaban a México como un trampolín para fabricar a menor costo.
Pero, una medida como esta pone en riesgo sectores económicos y genera incertidumbre. Si las fábricas americanas se van de México a Estados Unidos, se pierden muchos trabajos y la economía en el país puede verse afectada. En Estados Unidos, significaría un aumento de precios en los coches.
En el caso de Stellantis, se ve afectada ya que, sus cadenas de suministro dependen de Estados Unidos, México y Canadá. La compañía ensambla modelos como la RAM 2500 en Ramos Arizpe, Coahuila, y la Jeep Compass en Toluca, Estado de México, dos de los vehículos más exportados a Estados Unidos.
El impacto no solo recae sobre las automotrices, también en los consumidores, porque aunque las industrias se muden a Estados Unidos o se mantengan en México con el arancel, significará una subida en los precios, que será compensada por el consumidor.
Ante esto, Trump ha comentado que no le preocupan los aumentos de precios, pues para él lo representativo es hacer autos 100 % estadounidenses. Pero a los consumidores si les puede afectar, de hecho, se espera que suban los autos tanto nuevos como usados.
¿Qué le espera a la industria automotriz mexicana? Estas son las perspectivas en el corto plazo
No es la primera compañía que analiza la situación de una posible salida de México, este gigante europeo nos abandona pronto. Lo que indica que la incertidumbre se apodera de la industria automotriz mexicana y el futuro de las exportaciones entre norteamerica es totalmente incierto.
Conocida como la guerra comercial impulsada por Trump, podría llevar a las compañías a pensar sus estrategias de producción y distribución. En el caso de Stellantis, la pausa en sus operaciones puede ser solo el primer paso de una serie de ajustes para enfrentar los costos extras.
La industria automotriz mexicana es una de las más importantes para la economía del país, pero este reto puede costarle bastante, puesto que las empresas están paralizadas analizando las mejores estrategias que le convengan, pero esto no es positivo para la economía.
