El exceso de velocidad lleva años siendo uno de los principales problemas de seguridad vial en Los Ángeles.
Ahora, la ciudad se prepara para incorporar una herramienta que ya utilizan otras grandes áreas metropolitanas: cámaras automáticas para detectar a los conductores que circulan demasiado rápido.
La medida forma parte del plan de seguridad vial impulsado por las autoridades locales y debería empezar a aplicarse antes de que termine 2026.
Pero el proyecto también ha despertado preguntas entre algunos residentes, que se preguntan si las nuevas cámaras servirán únicamente para reducir los accidentes o si acabarán aumentando la recaudación por multas.
Los Ángeles lleva años intentando reducir las muertes en sus calles
La preocupación por el exceso de velocidad no es nueva.
Según datos de la ciudad, aproximadamente uno de cada cinco accidentes mortales registrados en Los Ángeles está relacionado con conductores que circulaban por encima del límite permitido.
Las autoridades han puesto en marcha campañas de concienciación, modificaciones en algunas avenidas y otras medidas para tratar de reducir las cifras.
Ahora quieren añadir un nuevo sistema.
La idea es utilizar cámaras capaces de identificar automáticamente a los vehículos que excedan la velocidad permitida.
Para los responsables del programa, se trata de una herramienta más dentro de la estrategia para reducir las lesiones graves y las muertes en las calles.
Las multas no llegarán en el momento, sino por correo
El sistema funcionará sin necesidad de que un agente detenga al conductor.
Las cámaras registrarán a los vehículos que superen el límite de velocidad en 11 millas por hora o más.
Antes de empezar a imponer sanciones, LADOT anunció que la ciudad tendrá que completar una campaña de información pública y un periodo inicial de sesenta días durante el cual solo se enviarán advertencias.
Después comenzarán las multas.
La sanción básica será de 50 dólares.
La normativa también contempla programas especiales para personas con bajos ingresos y la posibilidad de sustituir algunas sanciones por servicio comunitario.
Las autoridades insisten en que el objetivo del programa es modificar conductas peligrosas y no aumentar el número de multas.
El plan prevé hasta 125 cámaras y ya existe discusión sobre sus efectos
Los Ángeles tiene autorización para instalar cámaras en un máximo de 125 ubicaciones.
Los dispositivos estarán repartidos entre los distintos distritos y se concentrarán en corredores donde históricamente se han registrado problemas relacionados con la velocidad.
La ciudad sostiene que los ingresos obtenidos se destinarán a proyectos de seguridad vial e infraestructura.
No todos están convencidos.
Algunos grupos de conductores y residentes consideran que este tipo de sistemas termina generando una dependencia excesiva de las sanciones económicas y cuestionan si la recaudación puede acabar teniendo tanto peso como la seguridad.
Ese debate tampoco es nuevo.
Ha aparecido en otras ciudades que ya utilizan radares automáticos y probablemente acompañará el programa de Los Ángeles desde sus primeras semanas.
Mientras tanto, las autoridades defienden una idea sencilla.
Si las cámaras consiguen reducir el número de accidentes graves, el proyecto habrá cumplido su objetivo.
Y los conductores tendrán que acostumbrarse a una realidad que ya existe en muchas otras ciudades: en determinadas calles, quien vigila la velocidad ya no es un policía, sino una cámara instalada sobre un poste.
