En la concreción de una de las promesas de su campaña más importantes, el alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, ha desvelado la designación de la primera «Zarina de los Autobuses Rápidos y Gratuitos» (Fast and Free Bus Czar). Esta histórica posición es ocupada por Elizabeth Adams, una activista del transporte y exdirectora de Transportation Alternatives. Esta nueva función tiene como objetivo forjar un cambio radical en el transporte de superficie de la ciudad, haciendo por un lado que los autobuses (actualmente los más lentos de Estados Unidos) aumenten drásticamente su velocidad, así como también llevando a cabo una progresiva eliminación de las tarifas.
Elizabeth Adams: El activismo transcrito en el centro del poder de la ciudad
El nombramiento de Elizabeth Adams como asesora principal para autobuses rápidos y gratuitos marca un cambio de paradigma en el Ayuntamiento. Adams, quien desempeñó un papel fundamental como subdirectora de Asuntos Públicos en Transportation Alternatives, aportará su experiencia en la gestión de campañas y sus sólidas relaciones con el gobierno estatal y local para impulsar la agenda del alcalde. En su nuevo rol, informará directamente al primer vicealcalde Dean Fuleihan, coordinando los esfuerzos entre diversas agencias para materializar un transporte digno para los neoyorquinos.
El transporte es para Adams el «gran ecualizador» de la ciudad. Para ella, la realidad de la movilidad de miles de ciudadanos y su barrera de coste debe eliminarse llevándola a transformar el autobús en un vehículo específico de la equidad. La nueva zarina de los autobuses ha decidido enfrentar el reto apoyada por la autoridad de un alcalde que ha podido demostrarse comprometido con el acceso a un transporte público asequible y accesible.
El componente técnico: primero la velocidad, luego la gratuidad
La estrategia «rápido y gratuito» está compuesta por dos de las fases más significativas. En este sentido, la administración ya ha comenzado a implementar la parte técnica relacionada con la velocidad. En el Bronx, el DOT (del Departamento de Transporte) ha reactivado el proyecto del carril de autobuses que va por Fordham Road, afirmando un incremento del 20 % en la velocidad de circulación en este corredor típicamente congestionado.
Otros proyectos que también forman parte de esta técnica incluyen la reconstrucción de la calle 161 para beneficiar a la línea Bx6, así como la ampliación del carril de la Avenida Madison en Manhattan.
El objetivo de la «velocidad» resulta básico para que tenga sentido la «gratuidad». Los informes económicos apuntan a que la gratuidad no solamente favorece el bolsillo del trabajador, sino que también acelera el proceso de abordaje de los autobuses, los cuales pueden finalizar sus rutas más rápidamente. Se estima que un sistema gratuito podría ganar o atraer más o menos 170 millones de nuevos pasajeros anuales, disminuyendo la posibilidad de dependencia del automóvil particular y aumentando la calidad del aire.
El desafío financiero para el transporte: Soberanía fiscal y el debate impositivo
A pesar de los beneficios sociales, el componente «gratuito» se enfrenta a un obstáculo financiero de US$1000 millones. Mamdani ha propuesto financiar la iniciativa con un aumento de impuestos a ciudadanos adinerados de la ciudad, una medida con el objetivo de volver a hacer circular recursos para aumentar la calidad de la infraestructura pública. Esta propuesta ha encontrado resistencias en el gobierno estatal.
La gobernadora Kathy Hochul ha calificado el aumento de impuestos como algo inviable en este momento, aunque ha llegado a un compromiso parcial con la alcaldía de implementar un impuesto a las «pied-à-terre», es decir, a las segundas residencias en Nueva York que excedan los US$5 millones de valor. La soberanía fiscal de la ciudad de Nueva York, así como la posibilidad de financiar estos servicios gratuitos, dependerán de estas discusiones políticas, que intentan hacer del transporte un derecho garantizado.
