Las leyes actuales no han sido suficientes para reducir los accidentes, así que ahora todo será más complejo.
La conducción a velocidades extremas está provocando muchas tragedias que afectan a familias enteras, así que Estados Unidos ha decidido tomar medidas drásticas.
Las autoridades están trabajando en un plan para reducir la velocidad de los conductores de manera significativa, pero la propuesta ha generado mucha controversia.
¿Podría esto significar el fin de la velocidad en las carreteras?
Cuando la velocidad se vuelve un arma
Si miramos las estadísticas, el exceso de velocidad es un gran problema en las carreteras de Estados Unidos. No se trata solo de cifras: en la vida real, esos kilómetros de más pueden convertir un susto en una tragedia. una tragedia.
Las autoridades están especialmente preocupadas por algunos conductores a los que llaman «lo peor de lo peor»: conductores que ignoran las normas, circulan a más de 160 km/h en zonas urbanas o conducen bajo los efectos de sustancias.
Son ellos quienes causan los choques más terribles y hacen que las cifras de muertes al volante sigan subiendo.
Hasta ahora, la estrategia ha sido la misma: poner multas más caras, sacar más patrullas a la calle y lanzar anuncios para que la gente tome conciencia. Sin embargo, estas medidas no han logrado resolver el problema.
El sistema no es suficiente para frenar a quienes ven un cartel de «límite de velocidad» como un simple consejo.
Los expertos consideran que las herramientas actuales son insuficientes para controlar a quienes no respetan las normas.
En lugar de centrarse únicamente en sanciones económicas, se busca intervenir directamente en la tecnología de los vehículos.
Adiós a los accidentes en Estados Unidos
La NHTSA ha lanzado una iniciativa llamada «Camino hacia Calles más Seguras» que combina la educación con el uso de tecnología de manera más agresiva.
El plan es reducir a cero las muertes que se podrían evitar y para lograr esto, se enfocan en cuatro cosas importantes: combatir la conducción distraída, el no usar el cinturón de seguridad, conducir cuando no se está en condiciones y sobre todo, el exceso de velocidad.
Pero el plan no se limita a propuestas teóricas.. El Departamento de Transporte está invirtiendo mucho dinero en herramientas para analizar datos y plataformas con inteligencia artificial. Estas herramientas ayudan a predecir dónde y cuándo pueden ocurrir accidentes.
La idea es crear un sistema de seguridad muy fuerte para que los errores humanos no cuesten vidas. Pero hay un tema específico en este uso de tecnología que ha generado un gran debate sobre ética y leyes.
Seguridad necesaria o abuso de poder
La controversia sobre este plan se centra en la posible implementación de los Dispositivos de Asistencia de Velocidad Inteligente, o ISA. A diferencia de los viejos limitadores de velocidad, que solo permitían una velocidad máxima, estos sistemas son activos.
Según la AAMVA, estos dispositivos hacen que el coche reconozca el límite de velocidad de la vía mediante GPS o cámaras. Si el conductor excede ese límite, el vehículo puede reducir la aceleración por sí solo o hacer que el pedal del acelerador sea más difícil de presionar.
Si el gobierno toma hoy el control del acelerador «con razón» para evitar un choque, ¿qué impedirá que mañana use esa misma tecnología para restringir la movilidad por otras causas?
No se trata de pensar que el gobierno es un villano, pero no podemos negar que ceder parte del control del vehículo a sistemas automatizados regulados por el Estado es un precedente que cambia para siempre la relación entre el ciudadano y su libertad de movimiento.
