El secretario del Tesoro se refirió a la polémica por el cierre de Spirit Airlines. Luego de que la compañía anunciara repentinamente su cierre, se abrió la discusión acerca de la eficiencia del gobierno anterior para prevenir la debacle.
El sorpresivo cierre de Spirit
Este sábado, Spirit Airlines confirmó el fin de sus actividades después de que sus ejecutivos intentaran, por años, revertir su crisis financiera. «Spirit Aviation Holdings, Inc. ha iniciado un cese ordenado de sus operaciones, con efecto inmediato», reza el comunicado compartido en su web oficial.
Según detallaron, fueron factores determinantes para el fracaso «el reciente incremento de los precios del petróleo y otras presiones sobre el negocio», además de la falta de financiamiento adicional para operar con margen y evitar pérdidas.
Al respecto, el presidente y director ejecutivo Dave Davis explicó que, si bien el pasado marzo concretó un acuerdo con bonistas para poner en marcha un «plan de reestructuración», el mismo se vio truncado en medio de las repercusiones negativas por la guerra en Medio Oriente.
Cabe destacar que la empresa agradeció el respaldo de la administración republicana y subrayó el trabajo del secretario de Comercio Howard Lutnick para «intentar conservar los empleos», a la vez que hizo mención especial al Departamento de Transporte «por su asistencia» para evitar interrupciones en el servicio.
En consecuencia, miles de usuarios vieron perjudicada su agenda en la jornada de ayer, con la única posibilidad de solicitar el correspondiente reembolso a través de la página de la aerolínea. Asimismo, compañías de aviación como Allegiant y Frontier otorgaron descuentos y apelaron al congelamiento de precios para responder a la masiva demanda.
En cuanto a los empleados, el secretario Sean Duffy puso en marcha un plan para garantizar la rápida reinserción laboral de la planta, a la vez que firmas como American y United abrieron sus puertas para receptar postulaciones.
Polémicas declaraciones de Bessent y Duffy
En contraste con los buenos vínculos que la marca reconoció mantener con el gobierno de Donald Trump, funcionarios de la Casa Blanca no dudaron en apuntar contra el desacertado accionar del expresidente Joe Biden para prevenir el declive de la histórica compañía.
Informa CNN que la crisis de Spirit data del receso de la pandemia por Covid-19, fenómeno que desencadenó crisis en distintas industrias que quedaron paralizadas como consecuencia del confinamiento. Dadas las circunstancias, la empresa intentó salvarse fusionándose con JetBlue, operación que habría sido impedida por el gobierno de turno.
«Esto es solo más del desastre que heredamos de la administración Biden», sostuvo Scott Bessent ante la prensa el día de hoy. A continuación, el funcionario reveló detalles exclusivos de la interna que llevó a la quiebra a Spirit.
Bessent aseguró que la senadora Elizabeth Warren envió una carta al Departamento de Justicia en la que solicitó oponerse a la anexión. «Si JetBlue se hubiera fusionado con Spirit, tendríamos todos esos empleos que se perdieron ayer», sostuvo.
El mismo relato fue defendido por el titular de Transporte, quien apuntó contra Biden, Buttigieg y los funcionarios de Justicia por «frustrar el acuerdo». Además, el dirigente descartó el impacto de la guerra en Irán como uno de los detonantes fundamentales, asegurando que la problemática databa de hace tiempo y que, pese a sus esfuerzos, las autoridades «no lograron sanear sus finanzas».
Aerolíneas activan plan de contingencia
En conversación con Fox News, Duffy también destacó el gesto del resto de las aerolíneas, que flexibilizaron sus sistemas para activar un plan de contingencia y responder por los pasajeros que quedaron varados. «Me enorgullece que las aerolíneas estadounidenses se hayan hecho cargo de los pasajeros de Spirit», afirmó.
Entre ellas, LATAM ofreció cubrir el trayecto entre EE. UU. y Sudamérica y «reubicar de manera voluntaria a quienes tengan vuelos de retorno afectados, sin cobro de tarifa aérea y sujeto a disponibilidad».
