En lo que parece ser el movimiento estratégico más ambicioso, Union Pacific y Norfolk Southern han presentado a la Junta de Transporte Superficial (STB) la solicitud de su fusión enmendada. Dicha unión busca formar una única vía transcontinental que une de costa a costa los principales mercados de la nación. Basada en el análisis más significativo que se haya hecho en el sector, utilizando datos reales de tráfico de cada uno de los ferrocarriles de Clase I de América del Norte, la propuesta garantiza que se mejorará el inversor de eficiencia del Estado.
Una red transcontinental: Union Pacific y Norfolk Southern
La solicitud presentada por Union Pacific y Norfolk Southern, además de ser un trámite administrativo, es un documento técnico de un rigor sin precedentes. Por primera vez en la historia de las fusiones ferroviarias, las empresas han integrado el 100 % de la información de tráfico real de todos los ferrocarriles estadounidenses de Clase I. Esta adecuación promete que la nueva red funcionará de manera que será mucho más eficiente evitando cuellos de botella y haciendo un mejor uso del flujo de mercancías en las direcciones este-oeste del país.
La confluencia de estas dos grandes líneas ferroviarias permitirá una ampliación de 88 000 nuevas rutas de condado a condado. Esta particularidad de la logística permite un acceso de las comunidades rurales o los centros industriales más separados de las grandes ciudades a los mercados globales. Al unificarse la infraestructura de los dos ferrocarriles, se minimizan las fricciones en la carga y descarga de los intercambios.
Consecuencias económicas: US$3500 millones de ahorro en comercio
El argumento principal de esta fusión es que siempre se verá en la carga, en cualquier empresa que quiera mover su producto a través del ferrocarril. La fusión contempla ahorros para los transportistas de hasta US$3500 millones. Esos ahorros surgen de la simplificación de las conexiones, de la reducción de tiempos de paso y de la eliminación de procesos operativos redundantes que le dan un costo más alto al transporte de carga.
Al reducir el costo base de la logística, el país refuerza su competitividad frente a otros mercados internacionales. Las industrias agrícola, manufacturera y energética serán las principales beneficiarias. De esta forma, los productos manufacturados en América podrán llegar a sus destinos con un costo del transporte más bajo. La magnitud del ahorro en este caso pone de manifiesto la necesidad de contar con una red ferroviaria que cumpla su función con un sistema único e interconectado.
Empleo y responsabilidad social: 1200 nuevos puestos de trabajo
Independientemente de los números financieros, la fusión de Union Pacific y Norfolk Southern enfatiza especialmente el capital humano. La fusión prevé la creación de 1200 nuevos puestos de trabajo sindicalizados. Este compromiso con el trabajo organizado asegura que la ampliación de la infraestructura vaya de la mano con la ampliación de los puestos laborales de alta calidad que implican beneficios y estabilidad en el trabajo.
La creación de nuevos puestos es primaria para mantener la calidad operativa, así como la seguridad de las vías. En un momento donde la logística padece dificultades de personal en distintos sectores, el ferrocarril reafirma su rol como un contratista estable y soberano. Uniendo los equipos de trabajo de las compañías, se garantiza la homogeneización de los protocolos de la seguridad y la formación, por lo que elevan los estándares de la industria nacional.
Para Union Pacific y Norfolk Southern, el éxito de la nueva red transcontinental estriba en el compromiso de sus trabajadores, que serán los encargados de mover la carga que alimenta, construye y que da energía a la nación. Con una base de datos real del 100 % del tráfico ferroviario, la propuesta garantiza ahorros de millones de dólares para los cargadores y la creación de 1200 empleos.
