Las aguas residuales que no son tratadas continúan siendo una de las principales fuentes de contaminación del agua en el mundo. En el caso de las últimas estimaciones, tan solo el 56 % de las aguas residuales domésticas del mundo recibe un tratamiento que garantice la seguridad. Pese a que los procesos de saneamiento mundial han avanzado, son insuficientes, ya que no siguen el ritmo del crecimiento de la población, de la urbanización y de la creciente demanda de agua.
El balance de la última década de intervención
Para saber cómo contiene la problemática y cuál ha sido la respuesta dada, la organización presentó el Informe de Síntesis 2026 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) de las Naciones Unidas sobre Agua y Saneamiento, que sirve de contribución colectiva del sistema de la ONU para el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible (HLPF) que contempla una revisión del ODS 6 para el mes de julio de 2026.
El texto es una propuesta de reflexión profunda sobre una década de desarrollo de estas políticas, ya que su inmediata finalidad es la de evaluar el camino recorrido en el marco de la garantía de disponibilidad y de la gestión sostenible del agua y del saneamiento para toda la población para el 2030.
Datos específicos y reformas políticas
Sobre la base del informe denominado el Plan para la Aceleración, el nuevo documento de 2026 tiene como principal finalidad exhibir los datos y la evidencia más reciente respecto al operador ODS 6. El informe se propone, de esta forma, evidenciar de manera explícita cómo el cumplimiento de este objetivo específico ha alentado el progreso nacional y ha alentado reformas políticas específicas en varios países.
Más allá de exponer datos, el texto presentado se plantea cómo el ODS 6 ha contribuido a promover la coherencia de las políticas medioambientales e incluso a promover un diálogo participativo entre diferentes sectores y partes interesadas. La intención del informe, en este sentido, es la de ilustrar la enorme valía que tiene tener un objetivo mundial sobre el agua para promover el desarrollo sostenible en su sentido más amplio.
La senda en dirección al futuro de la seguridad hídrica
Al volver la mirada hacia el futuro, el informe de la ONU se pregunta: «¿Qué sigue?». La voluntad del mismo es dar cuenta del modo en que ese ímpetu que se fue generando detrás del ODS 6 puede dar forma a la agenda en el agua y el saneamiento de los años previos a 2030. Además, pretende ser capaz al mismo tiempo de sentar las bases para una visión estratégica después del 2030.
Este trabajo da cuenta de un resultado central del mismo tiempo que la acción en conjunto prioritaria del Plan de Implementación Colaborativa 2025-2028. Este último solicita que el sistema de la ONU emita evidencias sólidas para tratar de potenciar su capacidad de liderazgo y contribuir de manera estratégica a las negociaciones de una posible agenda global posterior al 2030.
El contexto actual pone de manifiesto que la contaminación del agua producida por la falta de tratamiento de los efluentes es una crisis que tiene que ser remediada de manera inminente y rápida. Haciendo camino de manera práctica y a largo plazo, el informe de la ONU aspira a que exista un mandato colectivo y busca fomentar la creatividad tanto en el tiempo presente como en el siguiente paso del desarrollo global.
Se entiende que, si las diferentes instancias gubernamentales no logran acelerar la oferta de la infraestructura de saneamiento del agua, el ritmo de la urbanización será permanentemente más rápido que la oferta de la infraestructura. De esta manera, asegurar la seguridad hídrica será un objetivo pendiente de resolución.
