Ucrania lanzó un nuevo ataque masivo contra Moscú horas antes del encuentro de la OTAN, el cual reuniría a las principales autoridades internacionales en Ankara. Se trata de un hecho repudiado por el presidente Vladímir Putin y sus aliados, aunque para Donald Trump este podría ser el camino hacia el fin de la guerra. En sus recientes declaraciones, el presidente norteamericano aseguró que la presión aérea sobre el Kremlin ayudaría a acelerar las negociaciones por la paz.
Moscú bajo fuego
Este miércoles, autoridades rusas confirmaron haber registrado el mayor ataque con drones por parte de Ucrania de los últimos años, con el ingreso de más de 400 vehículos no tripulados en el espacio aéreo ruso. Según los informes oficiales, desde la tarde del martes hasta las 06:00 de la madrugada de este miércoles (hora local), más de 430 drones ingresaron a la región capitalina. Por el momento, no hay información sobre víctimas, heridos ni daños significativos.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, especificó que la mayoría de los vehículos fueron neutralizados por las fuerzas de defensa antiaéreas rusas, aunque muchos de ellos lograron ingresar. Dicho ataque se da en medio de una nueva escalada de violencia, donde Kiev optó por la estrategia de la presión aérea. No obstante, desde el Kremlin advierten que habrá respuestas y apuntan contra la OTAN por su participación.
Respecto a esto, el viceministro de Relaciones Exteriores del Kremlin, Mikhail Galuzin, denunció que los Estados bálticos están proporcionando territorio para acciones hostiles contra Rusia, lo que califican como inaceptable. «Están jugando con fuego y lo saben perfectamente», aseveró el funcionario ruso. Por su parte, Putin envió un mensaje a la OTAN antes de la reunión, en el que asegura que ninguna de las decisiones para ayudar a Kiev detendrá a Rusia.
La postura de EE. UU.
EE. UU., a lo largo de todo el conflicto, jugó un papel muy importante para calmar las tensiones. Y si bien sus intentos no dieron resultados directos, las veces que hubo negociaciones fue por iniciativa de Donald Trump. Frente a la falta de acuerdos concretos, el país norteamericano dejó de lado su neutralidad y se sumó a la estrategia de presión contra Vladímir Putin, que actualmente llevan adelante los países europeos aliados de Kiev.
Esto es algo que quedó en evidencia este miércoles durante el encuentro con los miembros de la OTAN, cuando Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, justificaron los recientes ataques de Ucrania contra Rusia. Al ser consultados sobre el ataque masivo de drones en Moscú, Rubio lo calificó como un hecho que remarca el cambio de dinámica durante esta extensa guerra.
«Los rusos están encontrando más difícil defender su propio espacio aéreo, y lo que esperamos que eso signifique es que ahora van a crear el espacio para negociar el fin de la guerra», enfatizó el secretario de Estado. Por su parte, el presidente estadounidense reconoció que esta ofensiva representa una escalada de violencia en la región, aunque advierte que podría ser útil para las negociaciones. «Es una escalada que puede ayudar a conducir a un fin», agregó.
Amenazas cruzadas
Con el apoyo de sus aliados europeos, Ucrania sigue firme en su estrategia de presión aérea. El mismo Volodímir Zelenski explica que la nueva dinámica de la guerra está en el aire y ahí es donde se definirá todo. Por ello, aumentó los ataques con drones contra refinerías e instalaciones críticas en los últimos días, lo que agravó la crisis petrolífera en Rusia.
Rusia tampoco da tregua con sus ataques contra infraestructura civil e instalaciones energéticas de distintas regiones de Ucrania y amenaza con intensificar las ofensivas en territorio enemigo. Incluso llegó a solicitar a ciudadanos extranjeros abandonar la ciudad de Kiev ante posibles bombardeos, como respuesta a la ofensiva ucraniana.
