El operativo estadounidense para extraditar a Nicolás Maduro desde Venezuela y juzgarlo en EE. UU. fue ampliamente celebrado por Donald Trump y su equipo, afirmando que la operación había sido quirúrgica, por su precisión y el resultado exacto que habían ido a buscar. También resaltaron que Estados Unidos no sufrió bajas militares ni pérdidas de equipamiento. En el país bombardeado, la historia fue diferente. Y hoy, 5 de enero, la presidencia de Cuba declaró duelo por la muerte de 32 soldados cubanos que se encontraban en Venezuela en el momento de los ataques.
Cuba confirma 32 bajas en Caracas: eran combatientes cubanos apostados en Venezuela
La publicación en X del Gobierno Revolucionario de Cuba marca un hito al reconocer que personal militar de ese país se encontraba activo en la primera línea de defensa del Palacio de Miraflores, algo que no había sido asumido en situaciones anteriores. El texto publicado revela que los 32 militares cubanos fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y al Ministerio del Interior (MININT).
De acuerdo con lo anunciado, los soldados se encontraban en Venezuela «a solicitud de órganos homólogos» para tareas de «seguridad y defensa». En el comunicado también se aclara que murieron «tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones». A la vez, se decretaron dos días de duelo nacional en territorio cubano, los días 5 y 6 de enero, con las banderas ondeando a media asta en toda la isla.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha emitido el mensaje con una narrativa de resistencia antiimperialista, declarando «honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial… Defendían la vida del presidente de Venezuela y su esposa, secuestrados ilegalmente». El mensaje además es una manifestación firme y condena del accionar de los Estados Unidos al extraditar a Maduro y Cilia Flores.
El anuncio y la amenaza de Donald Trump
El presidente de los Estados Unidos ya había declarado que la muerte de los soldados cubanos era un hecho, en la entrevista informal realizada a bordo del Air Force One, en el que se trasladaba de Florida a Washington D.C., diciendo que «muchos cubanos murieron anoche (por el día anterior). Estaban protegiendo a Maduro. Esa no fue una buena decisión… Cuba está a punto de caer».
El mensaje de Trump es funcional a un ejercicio de presión sobre la isla, algo que ya había mencionado al señalar que sin el petróleo venezolano y con su implicación en el conflicto con Venezuela serían un objetivo próximo de su administración. Algo similar a lo ocurrido con Gustavo Petro, Presidente de Colombia, a quien acusó de comerciar cocaína y lo trató de «un hombre enfermo».
El presidente de EE. UU. fue más allá y señaló que no cree que su país deba tomar ninguna acción militar sobre la isla, ya que sin ingresos y la dependencia total del petróleo de Venezuela, «Cuba está lista para caer». Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, de origen cubanoamericano, y acostumbrado a matizar los discursos explosivos del presidente, fue más agresivo en su lenguaje diciendo que deberían poner «sus barbas a remojar» y que si él fuera funcionario del gobierno en La Habana «estaría preocupado, muy preocupado».
La muerte de los 32 oficiales de Cuba expone de algún modo la relación que tenía el gobierno de la isla con el anillo de seguridad más íntimo de Nicolás Maduro, confirmando ciertas sospechas de inteligencia de EE. UU. La pérdida de los efectivos de élite es un golpe militar muy fuerte para Cuba, con antecedentes en la invasión de Granada en 1983 o las guerras en África.
