El presidente norteamericano dio orden a su Armada de atacar buques enemigos y de triplicar la intensidad y frecuencia del rastrillaje de minas en el territorio crítico. La notificación fue dada a conocer por Trump en sus redes sociales, luego de que este miércoles insistiera en reiniciar las negociaciones con Irán y exigiera la presentación de una contrapropuesta.
EE. UU. amenaza con incrementar la violencia en Ormuz
Mientras el mundo se mantiene en vilo por el futuro del acuerdo de paz entre el bloque occidental y la cúpula iraní, el primer mandatario adelantó que sus filas militares continuarán ocupando la zona y arremeterán contra las células enemigas que instalen minas en medio de la puja por el dominio de Ormuz.
De esta manera, confirmó que Irán está llevando a cabo una estrategia sumamente peligrosa para las embarcaciones que, en pos de sostener el circuito del suministro energético, se ven obligadas a circular en medio del fuego cruzado.
«He ordenado a la Armada de los Estados Unidos que dispare y destruya cualquier embarcación, por pequeña que sea», afirmó, además de agregar que sus soldados «no deben tener vacilación alguna» al momento de concretar el golpe.
No conforme con los 159 barcos que fueron hundidos desde el inicio de la operación Furia Épica, el líder republicano redobló la apuesta al ordenar la continuación de la maniobra de desminado (minesweeping), «pero a una intensidad tres veces mayor», para limpiar el territorio de artefactos peligrosos a la mayor velocidad posible, empleando drones rastreadores, helicópteros y buques clase Avenger.
Mientras tanto, el canal marítimo permanece inaccesible y bajo disputa de las autoridades musulmanas y estadounidenses. Se trata de un doble bloqueo que coarta las posibilidades de trasladar por el corazón de Oriente Medio provisiones fundamentales de petróleo, GNL y fertilizantes.
Ante las crecientes denuncias que acusaban a Teherán de exigir el pago de aranceles millonarios para trasladarse por Ormuz, Washington se adjudicó el derecho a impedir que embarcaciones de origen iraní entren o salgan por el estrecho.
En consecuencia, la Casa Blanca espera asfixiar económicamente al régimen de Mojtabá Jamenei y anular cualquier posibilidad de acceder a fuentes de financiamiento que sostengan su incursión en la guerra.
Trump asegura que Irán está en la quiebra
Este martes, el presidente reveló al mundo el presunto interés de las autoridades de la Revolución Islámica de abrir el estrecho y poner fin a la agresividad de Estados Unidos. Según afirmó, en los últimos días llegaron a sus oídos testimonios sobre su desesperación por reabrir la vía comercial, dada la pérdida económica que representa para la nación el bloqueo.
«Irán no quiere que se cierre el Estrecho de Ormuz, lo quiere abierto para poder ganar 500 millones de dólares al día (¡que es, por lo tanto, lo que pierden si se cierra!)», afirmó. Pero lejos de dar brazo a torcer, aprovechó las circunstancias para ratificar su voluntad de no ceder a las peticiones, al considerar que «si hacemos eso, nunca podrá haber un acuerdo con Irán, ¡a menos que destruyamos el resto de su país, incluyendo a sus líderes!».
Dudas sobre el futuro del orden político iraní
En otro de los mensajes publicados esta mañana, el empresario continuó abonando las versiones que confirman la inestabilidad política del régimen. «¡A Irán le está costando muchísimo decidir quién es su líder! ¡Simplemente no lo saben!», sentenció.
En concreto, señaló la interna entre los intransigentes, que sostuvieron la lucha en el campo de batalla hasta ahora, y los moderados, que apostarían por una solución más dialoguista con sus enemigos. Mientras tanto, aseguró que EE. UU. continúa reforzando su dominio en Ormuz y no dará marcha atrás hasta alcanzar un acuerdo.
