Tras una exhaustiva investigación interna, la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional de EE. UU. (ODNI) descubrió nuevas pruebas de una financiación federal para un programa global de biolaboratorios. A través de un comunicado oficial, confirmaron la existencia de esta red de recintos investigativos, repartidos en más de 30 países de todo el mundo, donde se estudiarían patógenos peligrosos.
El puntapié inicial de la investigación
La investigación de la ODNI inició tras una tajante advertencia de Rusia sobre la existencia de laboratorios biológicos en Ucrania, los cuales podrían estar en riesgo por el conflicto militar en la región. Frente a la presión del Kremlin, la administración de Donald Trump anunció una investigación interna para saber dónde estarían ubicados dichos recintos, los patógenos que se estudian dentro de ellos y qué tipo de investigaciones llevan adelante.
Fueron numerosas las denuncias realizadas por Moscú respecto a estos laboratorios que, según detallaron, buscan desarrollar bioagentes con capacidad para afectar a diferentes grupos étnicos de manera selectiva. Para lograrlo, estudiaban los mecanismos de transmisión de virus y bacterias peligrosas en animales como aves o murciélagos. Según la denuncia del Kremlin, esto representaba una clara violación del Convenio sobre Armas Biológicas.
La administración de Joe Biden negó en múltiples oportunidades estas acusaciones, asegurando que Estados Unidos se mantenía al margen de cualquier experimento biológico. Sin embargo, ante la insistencia rusa, la Oficina de la Directora de Inteligencia de la administración de Donald Trump desplegó una profunda investigación que buscaba posibles financiamientos, algo que terminó de confirmarse este viernes 12 de junio.
La confirmación del actual Gobierno de EE. UU.
A través de sus canales oficiales, la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, publicó un informe inédito, donde confirma la existencia de una red global de biolaboratorios con presencia en más de 30 países financiada que data de años atrás. Frente a ello, anunció la inmediata implementación de una Orden Ejecutiva firmada por Trump para poner fin a estos proyectos, financiados con dinero de contribuyentes estadounidenses.
La postura del presidente pretende frenar el financiamiento federal a estas peligrosas investigaciones e incrementar la transparencia y la rendición de cuentas. A partir de estos objetivos, Gabbard prometió que la ODNI utilizaría todos sus recursos y trabajaría con socios de toda la administración para identificar la ubicación de los biolaboratorios y conocer los detalles de su funcionamiento.
El documento publicado por la Directora de Inteligencia Nacional confirma la existencia de 120 laboratorios biológicos repartidos en países de todo el mundo, incluido Ucrania. «Hasta ahora, se había ocultado deliberadamente al pueblo estadounidense la información sobre la existencia y financiación de estos laboratorios», aseveró la funcionaria en los informes compartidos.
En esa línea, resaltó que en estos hechos estarían implicadas personas poderosas, quienes decidieron de manera deliberada ocultar detalles de estas investigaciones, al igual que su ubicación. No obstante, mediante las recientes investigaciones, descubrieron que muchas de estas instalaciones participan actualmente o han participado en actividades peligrosas sin supervisión, en las que estarían involucrados patógenos altamente contagiosos.
Críticas a Biden y nuevas directrices
Hacia el final del documento, Gabbard apuntó contra Joe Biden, a quien acusó de esconder información crucial sobre este programa con evidente potencial de impacto catastrófico global. Sus reclamos también alcanzaron al Dr. Fauci y a todo el equipo de seguridad nacional de la administración anterior, quienes habrían sido cómplices de estas decisiones.
Frente a la peligrosidad de este programa, la funcionaria emitió nuevas directrices dirigidas a la Oficina de Inteligencia Nacional, con el objetivo de recopilar cuanto antes información sobre estas instalaciones. A su vez, ordenó poner el foco sobre los ensayos clínicos dentro de los biolaboratorios, los cuales suscitan importantes preocupaciones de seguridad nacional, financieras y éticas para Estados Unidos.
