La postura de Estados Unidos en contra de la migración masiva se endurece y rompe el acuerdo migratorio de la ONU. El gobierno estadounidense anunció de forma oficial que se retira de la revisión al Pacto Mundial para la Migración de la ONU, ya que está en contra de las políticas promovidas para favorecer la inmigración masiva y afectar la soberanía e intereses del país. Así fue afirmado mediante un comunicado, en donde establece su postura firme de endurecer los controles migratorios.
Estados Unidos no está de acuerdo con la migración de reemplazo
El comunicado afirma que la ONU está impulsando mecanismos para la migración masiva, a través de la migración de reemplazo, que se refiere a la inmigración necesaria para evitar la disminución de la población y el envejecimiento laboral en países desarrollados.
Estados Unidos no está a favor de abrir sus fronteras y teme que las políticas internacionales atenten contra los intereses nacionales al debilitar la capacidad de control fronterizo. Por lo tanto, han rechazado la invitación a participar en la revisión periódica que se realiza al pacto migratorio de la ONU. El proceso implica debates sobre la evolución e implementación de medidas en materia de migración internacional.
La inmigración masiva atenta contra los intereses de Estados Unidos
La postura de la administración de Trump ha sido muy clara desde sus inicios: no están dispuestos a aceptar migraciones masivas en sus fronteras. De hecho, recientemente, Tom Homan advirtió sobre una deportación masiva histórica que se podría realizar durante el 2026.
Según lo expresado por la administración de Trump, las organizaciones relacionadas con la ONU apoyan las rutas migratorias por ilegales en el sur del país, y esto atenta contra los intereses nacionales, ya que la asistencia logística y orientación a migrantes permite que más personas se motiven a cruzar las fronteras de manera ilegal.
Expresan que: «Mientras el pueblo estadounidense sufría una oleada sin precedentes de inmigración masiva, la ONU estaba en el terreno canalizando inmigrantes hacia nuestra frontera sur». Por lo tanto, cuestionan las decisiones de la ONU que evitan el control de inmigrantes en rutas migratorias, no solo en Estados Unidos, sino también en Europa, en zonas del Mediterráneo.
En materia migratoria hay dos visiones totalmente opuestas en la actualidad. Por parte de la ONU, sostienen que los migrantes deben recibir atención y protección como parte de los derechos humanos, sin discriminación alguna. Mientras que el gobierno de Trump rechaza este enfoque al considerar que fomenta la migración masiva que genera problemas en seguridad, servicios públicos y tensiones económicas.
De acuerdo con el secretario de Estado Marco Rubio, abrir las puertas a inmigrantes de forma masiva ha sido un grave error que amenaza el orden y futuro en sociedades occidentales. Por lo tanto, acuden a la remigración bajo políticas de deportación y repatriación masiva para asegurar el flujo migratorio, así como estrictos controles en las fronteras.
Ruptura en marcos multilaterales entre la ONU y EE. UU.
La postura de Estados Unidos se respalda con cifras de deportación, expulsiones y salidas voluntarias, en donde cerca de tres millones de inmigrantes abandonaron el país durante 2025. Al mismo tiempo, marca una nueva ruptura de intereses con la ONU, en este caso en materia migratoria.
No es la única diferencia entre Estados Unidos y la ONU; la posición de presión hacia Cuba y el bloqueo de petróleo ha llevado a una dura crítica por parte de la ONU hacia EE. UU., ya que aseguran que atentan contra los derechos humanos de la población.
La decisión de priorizar el control fronterizo sobre la migración promulgada por la ONU marca una ruptura en los marcos multilaterales a nivel internacional. La estrategia de Trump es reforzar medidas que impidan la inmigración masiva ilegal y defender los intereses nacionales por encima de los acuerdos internacionales. De momento, continúa el debate sobre migración y derechos humanos entre opiniones e intereses diferentes.
