En comunicado reciente emitido por la Agencia Internacional de Energía (AIE) han revelado que las exportaciones de petróleo crudo de la Cuenca del Atlántico han aumentado en 3,5 mb/d (millones de barriles por día) desde febrero de 2026, aumentando drásticamente las exportaciones por esta vía en respuesta al bloqueo en el Estrecho de Ormuz y a la pérdida de suministro de los productores del Golfo. Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela han disparado sus exportaciones hacia los mercados al este de Suez.
Respuesta operativa y ajustes en la refinación
La industria de la refinación se está adaptando rápido a la crisis mediante el cambio de los flujos comerciales de manera que se pueda compensar la pérdida de productos exportados desde el Golfo. Los márgenes de refinación se encuentran en niveles históricamente altos, apoyados por los precios récord mantenidos para los destilados medios. Sin embargo, la actividad global de las refinerías se dejó caer en unos 5 mb/d interanual en abril porque los operadores enfrentan restricciones para exportar y una disponibilidad menos clara de materia prima.
Este descenso en la refinación ha aliviado en parte las tensiones del mercado de crudo, pero la escasez se traslada rápido a los mercados de productos terminados. En Asia, las importaciones marítimas de crudo de China se desplomaron en 3,6 mb/d entre febrero y abril. Las caídas fueron también muy extensas en Japón, Corea e India. La excelencia operativa de las refinerías que siguen activas es ahora una prioridad clave para manejar la transición hacia nuevas rutas de suministro y asegurar la soberanía energética de los países importadores.
Contracción de la demanda y volatilidad de los precios
La crisis ha originado una contracción en la demanda mundial de crudo, que ahora se prevé que caiga en 420 kb/d para finales de 2026. Las industrias más afectadas por la falta de insumos, junto con el aumento en los costos, son el sector petroquímico y la aviación. De hecho, los precios del combustible para aviones casi se triplicaron tras el recorte de exportaciones de Medio Oriente, lo que ha llevado la actividad aérea a niveles por debajo de lo normal.
En lo que respecta a los precios, el North Sea Dated ha mostrado una extrema volatilidad, con un rango de casi US$50 por barril durante el mes de abril. A pesar de que se comenta sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para la reapertura del camino a través del Estrecho de Ormuz, la incertidumbre hace que los precios se mantengan a niveles elevados (promediando los 110 dólares por barril a mitad de mayo). La AIE señala que la volatilidad persistirá antes del período de mayor demanda en verano, dado que la recuperación del suministro será más lenta que la de la demanda.
Escenarios de inventarios y proyecciones de mercado
Las existencias en tierra de los países de la OCDE caen en 146 millones de barriles solo en abril, lo que pone de manifiesto la gravedad de la situación de falta de abastecimiento. Al mismo tiempo, el crudo en tránsito por mar ha comenzado a recuperarse ligeramente por los trayectos más largos que deben seguir ahora los petroleros para evitar la zona de las hostilidades. Esta caída de inventarios a un ritmo de 5,7 mbd presiona a las naciones demandantes a liberar reservas estratégicas que eviten el colapso de la distribución.
Si los flujos por el estrecho de Ormuz empiezan a reanudarse poco a poco a partir de junio, el promedio del suministro global será de 102,2 mbd en 2026, cuya producción continuará en déficit en el último tramo del año por la lentitud estructural a la hora de relanzar la producción dañada. Entretanto, la industria de la energía sigue reconfigurando sus alianzas para asegurar el suministro de solar y térmico en la situación geopolítica altamente inestable.
