En Medio Oriente la escalada de violencia continúa creciendo, debido a que ocurrieron nuevos bombardeos entre Irán e Israel que, en menos de una semana, dejaron centenares de víctimas y las operaciones militares aumentan.
En el caso de Israel, cuenta con su aliado histórico como lo es Estados Unidos, que es un actor clave para lo que viene porque tiene una implicación directa en el conflicto por su vínculo con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.
De todas formas, algunos gobiernos de la región, como Arabia Saudí, Qatar y Omán, intentan presionar de manera diplomática para contener una guerra no declarada que ya está generando daños en la economía global.
El pedido de Donald Trump antes de que sea tarde
El presidente de Estados Unidos, se expresó desde Canadá al pronunciarse sobre el conflicto porque en declaraciones a la prensa, expresó que la República Islámica no está logrando sus objetivos estratégicos en esta confrontación y les sugirió que se sienten a dialogar.
Pese a que evitó dar detalles sobre una posible intervención militar, el mandatario sostuvo que ambas partes deben asumir que la escalada bélica está dejando un alto costo humano y económico, pero sin avances importantes para Irán.
De todas formas, Trump aseguró que se deben reabrir las vías diplomáticas, porque indicó que Irán no estaría avanzando en el territorio militar y que por eso, debería comenzar a reconsiderar su estrategia, dando lugar a una solución de negociación de forma inmediata.
Israel continúa destruyendo parte del arsenal de Irán
En el plano militar, el avance de Israel durante la última noche fue contundente, ya que aviones de combate de las Fuerzas de Defensa de Israel realizaron una de las ofensivas más intensas desde el inicio del conflicto, con más de 100 objetivos bombardeados en el centro iraní.
En la región de Isfahán se encontraban más de 20 misiles listos para ser disparados, pero fueron destruidos antes de que pudieran ser activados. Tras el ataque, se estima que fueron eliminados más de 120 lanzadores, lo que representa un tercio de la capacidad operativa de misiles balísticos de Irán.
Algunas fuentes militares aseguran que los ataques fueron guiados por inteligencia precisa y que lograron neutralizar también las instalaciones de mando y centros logísticos importantes del aparato defensivo del régimen, buscando limitar la respuesta inmediata de Teherán.
Irán comienza a moverse en el terreno diplomático
Los informes que presentaron desde Wall Street Journal, transmitieron que su disposición a reducir hostilidades, suceden siempre y cuando Estados Unidos no se involucre en el tema de forma activa en acciones militares israelíes.
Lo cierto es que, este mensaje fue canalizado a través de gobiernos árabes que mantienen canales abiertos tanto con Teherán como con Washington. Esto indicaría que la intención sería abrir espacio a una negociación indirecta, sin ceder de manera abierta ante las presiones militares.
Hay que tener en cuenta que, ese tono conciliador se sostiene porque viene acompañado de una advertencia, debido a que Irán señala que podría escalar los ataques contra Israel y reactivar partes sensibles de su programa nuclear si no se percibe voluntad real de diálogo por parte de EE.UU.
El petróleo y el riesgo energético si esto sigue
Hace ya varios días que inició este entredicho entre estas dos naciones, por eso sucede que debido a los ataques comienza a repercutir en los precios internacionales del petróleo debido a la inestabilidad en la región que asusta a los mercados.
Tal es así, que los países importadores exigen una solución rápida para evitar una crisis energética, porque además del costo económico, se aumenta el riesgo de una regionalización del conflicto.
Por ese motivo, las potencias vecinas temen que ocurra una prolongación del enfrentamiento que logre arrastrar a otros actores a la confrontación, lo que sería aún peor y las declaraciones de Trump terminan siendo una señal política.
