A una semana de la tragedia en Venezuela provocada por los terremotos, brigadistas de todo el mundo y organizaciones internacionales como la ONU continúan con los trabajos de búsqueda y rescate entre los escombros de las ciudades. Mientras la cifra de víctimas fatales asciende de manera drástica, la prioridad actual es encontrar sobrevivientes y garantizar la seguridad de los desplazados, sobre todo en La Guaira, la zona más afectada.
Incertidumbre y malestar
Miles de damnificados permanecen en refugios, con completa incertidumbre sobre su futuro. Según los informes oficiales, son 12 841 las personas que perdieron su vivienda, aunque ACNUR estima que el número real es de más de 16 000. Existe un gran malestar entre los ciudadanos afectados, quienes denuncian falta de información por parte del Gobierno sobre el estado de sus edificios y sobre cómo resolverán esta situación.
Actualmente, gobiernos de todo el mundo, al igual que organismos internacionales, prestan una importante colaboración con el régimen venezolano en medio de esta tragedia. Además de los operativos de búsqueda y rescate, ayudan en los centros de acopio habilitados, donde miles de personas llegaron tras perder sus hogares. En este espacio, las autoridades intentan brindarles a los refugiados agua, alimento y atención médica, en caso de necesitarlo.
Sin embargo, pese a la colaboración internacional, la ayuda parece no ser suficiente ante el aumento constante de los refugiados en estos espacios. Frente a esta problemática, los centros comenzaron a priorizar la recepción de agua potable, alimentos no perecederos, insumos médicos y artículos de primera necesidad para apoyar a los damnificados. Así también solicitaron acelerar el ingreso de ayuda extranjera para mitigar la situación actual de este grupo.
Críticas al régimen de Delcy Rodríguez
En medio de este complicado escenario, la plataforma informativa opositora, ComandoConVnzla, compartió un comunicado en el que criticó la falta de herramientas del régimen venezolano para enfrentar esta tragedia. Esta misiva, titulada «Venezuela, no estamos solos», no solo resalta la solidaridad internacional, sino que hace una observación tajante sobre la realidad local, en la que pone el foco sobre la capacidad del Gobierno.
A una semana de los terremotos, calificados como «la tragedia natural más devastadora que ha enfrentado Venezuela en su historia reciente», el Comando advierte sobre la importancia de la solidaridad y el trabajo mancomunado. Asimismo, aplaudieron los colaboradores de la operación «Todos con Vzla» y extendieron los agradecimientos a los gobiernos extranjeros y las organizaciones internacionales que permitieron ampliar la asistencia humanitaria.
No obstante, destacó que resulta imposible negar una realidad que ha quedado en evidencia en medio de esta tragedia: la incapacidad del Gobierno nacional. «Las instituciones del Estado no han estado a la altura. Su responsabilidad es estar siempre al servicio de la gente, pero hay lugares donde los ciudadanos han tenido que enfrentar solos las dificultades», aseveraron. Según explicaron, incluso los trabajos de búsqueda recaen sobre organismos extranjeros.
La ayuda de la ONU
Entre las organizaciones que prestan colaboración frente a esta tragedia se encuentra la ONU, que mantiene un gran despliegue en las zonas más afectadas por los terremotos. Este jueves, autoridades del Programa Mundial de Alimentos (PMA, por sus siglas en inglés) informaron que multiplicaron su apoyo en lugares como La Guaira, donde las familias necesitan mucho más que comida.
«El PMA está apoyando a familias desplazadas con comidas mientras trabaja junto a las autoridades y socios humanitarios para garantizar el acceso al agua, la atención médica, la protección y otras necesidades esenciales», compartió el organismo en sus redes sociales, acompañado de un video donde muestran cómo funcionan los centros de acopio.
La ONU destaca que el trabajo del PMA, en colaboración con otras áreas del organismo, es fundamental para ayudar a los afectados a pocos días de esta tragedia, ya que muchos de ellos todavía continúan desorientados, asustados e incluso algunos no accedieron a alimentos o agua desde hace días. «Nuestro trabajo aquí no es solo alimentar a las personas, es crear un sistema que sostenga a estas familias», sentenciaron.
