Las Naciones Unidas (ONU), en una declaración que pone de relieve la necesidad urgente de transformar el mundo de la infraestructura energética, han exigido la finalización de la utilización de combustibles fósiles. De acuerdo con la Organización, una economía mundial basada en fuentes de energía convencionales es inherentemente volátil e inestable, lo que pone en peligro el crecimiento económico a largo plazo y amenaza la seguridad de las naciones. Selwin Hart, asesor de Acción Climática de la ONU, ha señalado que pasar a fuentes de energía renovables es una necesidad medioambiental y una condición necesaria para el bienestar de las economías.
El fin de la volatilidad económica ligada a los combustibles fósiles
La ONU sostiene que la actual formulación de los mercados globales, en gran parte centrada en el petróleo y en el carbón, se asienta sobre una vulnerabilidad constante a los choques geopolíticos y los incrementos de los precios de la energía. La apuesta por una economía de soberanía basada en recursos limpios debería permitir a los países blindar sus sistemas productivos y limitar la incertidumbre alimentada por los precios, que es un factor que tiene un impacto directo en la forma en que las personas pueden afrontar el coste de la vida.
La excelencia operacional en el manejo de energías alternativas es la opción para evitar las crisis cíclicas que han hecho sangrar a la industria energética. La estabilidad de los mercados se asienta, pues, sobre la planificación estratégica de la resiliencia, y en la independencia hídrica, solar y eólica como palancas de prosperidad para el siglo XXI.
Renovables como pilar de la infraestructura planetaria
El camino hacia las energías limpias es a la vez la mayor oportunidad histórica conocida en la modernización de la infraestructura global. Tal como explica Selwin Hart, incorporar las tecnologías relacionadas con las energías renovables en la red eléctrica mundial sirve para reducir las emisiones y también para mejorar de forma radical las formas en las que la manufactura y el transporte se hacen en grandes superficies.
De esta manera, la industria puede acceder a fuentes de energía más predecibles y baratas a medida que pasa el tiempo y puede eliminar las marcas que hoy impiden el progreso en muchas partes del mundo. Reforzar la red de los recursos energéticos renovables permite a las naciones lograr un suministro de energía asegurado que también resulta fundamental en el contexto de la seguridad nacional e incluso en garantizar la protección de los ecosistemas más vulnerables del planeta con respecto al cambio climático.
La acción climática y la estabilidad de la economía mundial
Desde el punto de vista de la ONU, la acción climática constituye la única vía posible para conseguir que, en el futuro, la economía mundial continúe siendo competitiva. Una transición energética acelerada puede facilitar que los países desempeñen un papel de liderazgo en la apertura de nuevos puestos de trabajo verdes y en el impulso de la innovación técnica que beneficie a todos los sectores de la sociedad.
La estabilización de las fuentes energéticas mediante una aplicación adecuada y responsable de los recursos naturales puede garantizar que el crecimiento económico sea sostenible y no dependa de recursos limitados y conflictivos. La ONU pide a los jefes de gobiernos y otros socios estratégicos que ejerzan su liderazgo y se coordinen para que la transformación se realice de forma justa y eficiente, garantizando al mismo tiempo la protección de la integridad del planeta, como también de la estabilidad de las finanzas internacionales en el año 2026.
Bajo la dirección de expertos como Selwin Hart, la ONU reafirma que la soberanía energética basada en la sostenibilidad es el único camino hacia la excelencia operativa y la protección de la industria frente a crisis externas.
