En otra maniobra para estabilizar el mercado energético, Scott Bessent confirmó un nuevo plazo para que los países en situación crítica puedan comprar petróleo de origen ruso, cuya comercialización fue penada anteriormente por Estados Unidos.
Estados Unidos flexibiliza la comercialización del crudo ruso
Tras estallar el conflicto bélico con Irán que desencadenó el bloqueo del estrecho de Ormuz (principal canal de transporte de petróleo y gas natural a escala internacional), grandes y pequeñas economías de todo el mundo sufrieron el impacto de la escasez de materias primas fundamentales.
Sin las provisiones de crudo que aportaba Irán y con el paso restringido para el intercambio del suministro entre Occidente y Oriente, los expertos vaticinaron una nueva crisis por desabastecimiento que hizo saltar las alarmas en los mercados.
El galón de crudo pronto superó el precio de los US$100, despertando críticas contra Donald Trump y Benjamín Netanyahu de aquellos que los acusaron de ser los principales responsables del desfalco económico que puso en jaque a naciones de todo el mundo.
Los efectos de la problemática fueron experimentados por los ciudadanos de a pie que, dada la inestabilidad del valor del combustible, se vieron obligados a afrontar el aumento de precio de productos básicos.
Para descomprimir la situación, la AIE (Agencia Internacional de Energía) autorizó, en marzo, la liberación de 400 000 000 de barriles. Mientras que, por su parte, el Tesoro de los Estados Unidos tomó la decisión de levantar las sanciones que penalizaban a los países compradores de petróleo ruso.
En un intento de castigar a Moscú por su falta de cooperación para poner fin a la guerra con Ucrania, la potencia occidental puso en marcha previamente una estrategia de aislamiento económico que tuvo como fin dejar a Vladimir Putin sin recursos para financiar sus ofensivas.
Sin embargo, y pese a la desaprobación de las autoridades ucranianas, el gobierno de Donald Trump consideró conveniente habilitar la circulación de los barriles originarios de Rusia, por lo que ordenó la medida de carácter temporal, que se mantuvo vigente hasta el domingo.
Aunque, luego de reconsiderar los plazos, Scott Bessent acaba de confirmar una prórroga por 30 días para que «las naciones más vulnerables» puedan obtener recursos. Asimismo, afirmó que continuarán trabajando «para emitir licencias específicas según sea necesario».
«Esta licencia general ayudará a estabilizar el mercado físico de crudo y garantizar que el petróleo llegue a los países más vulnerables energéticamente», explicó. Además, reconoció que esperan «redirigir» el suministro existente para evitar la compra masiva de China.
Chris Wright confía en el potencial de la industria nacional
En contraste con la crisis por desabastecimiento y el temor de que la extensión del bloqueo en Ormuz perjudique aún más la economía mundial, el secretario del Departamento de Energía, Chris Wright, ratificó que su cordón industrial petrolero permitirá a Estados Unidos superar airosamente las dificultades actuales.
«Estados Unidos seguirá aumentando su suministro de petróleo crudo y productos refinados», aseguró recientemente en conversación con la prensa, remarcando la capacidad de la potencia de autoabastecerse. En línea, apostó a que el país se convertirá en uno de los principales proveedores de energía basada en hidrocarburos a nivel internacional.
AIE advierte sobre el rápido consumo de las reservas
La agencia llamó la atención de los líderes mundiales con estadísticas que indican el abrupto descenso de las reservas petroleras, que perdieron 129 000 000 de barriles en marzo y otros 117 000 000 en abril. Además, subrayaron el impacto del cierre de Ormuz, que marcó la caída de 1,8 mb/d (millones de barriles por día) en la oferta global durante abril.
Pese al panorama, el organismo destacó el potencial de la cuenca del Atlántico, que en febrero incrementó sus exportaciones en 3,5 mb/d, con expectativas de cerrar el 2026 con un crecimiento promedio de 1,5 mb/d.
