El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su tono contra su homólogo ruso, Vladimir Putin, debido a los bombardeos rusos sobre territorio ucraniano. Desde su Casa Blanca, el mandatario expresó su “profunda decepción” por la violencia ocurrida en los últimos días, señalando que murieron civiles en un contexto que debía ser de negociación.
Cabe mencionar que el republicano detalló las consecuencias que enfrentaría Moscú si no se observa una cambio de rumbo, pero dejó entrever que habrá una respuesta distinta si no detecta voluntad real de alcanzar un acuerdo. “En una o dos semanas sabremos si está actuando de buena fe o no”, declaró ante los medios.
Por otro lado, la presión de Trump llega en un momento clave, después de que Rusia intensificará sus ofensivas en zonas urbanas, incluyendo Kiev. Bajo este aspecto, esta escalada remarcó el entredicho los avances logrados en la reciente ronda de conversaciones entre Rusia y Ucrania.
La advertencia de Trump no surge de la nada: el contexto
Lo que se dio a conocer el pasado 19 de mayo, Putin le propuso por vía telefónica coordinar esfuerzos con Ucrania para redactar una hoja de ruta hacia un tratado de paz. Además, el mandatario ruso presentó una lista preliminar de condiciones para un eventual alto el fuego.
Sin embargo, apenas días después, el ejército ruso volvió a lanzar ataques sobre ciudades ucranianas. Esta contradicción entre la propuesta diplomática y la ofensiva militar ha generado sospechas en Washington sobre la verdadera intención del Kremlin.
“Estoy muy decepcionado por lo que ocurrió hace un par de noches”, insistió Trump, dando a entender que los acontecimientos recientes podrían afectar gravemente el curso de las negociaciones, especialmente si se percibe que Rusia solo busca ganar tiempo.
Algunos retrocesos militares que coinciden en avances diplomáticos
En Estambul, Rusia y Ucrania, el 16 de mayo remarca que celebraron su primer encuentro directo en tres años. Lo cierto es que a pesar del escepticismo inicial, ambas delegaciones lograron acordar un intercambio de prisioneros, con mil combatientes liberados por cada bando.
Bajo este aspecto, ese paso simbólico fue recibido como una señal positiva, aunque pronto se vio opacado por los nuevos ataques por eso, la respuesta de Ucrania no se hizo esperar: drones y otras medidas defensivas redoblaron la presión sobre las tropas rusas, mientras líderes europeos reforzaron las sanciones contra Moscú.
Por su parte, fue el propio Trump quien se mostró reacio a implementar nuevas sanciones, al considerar que podrían entorpecer el avance del diálogo. «Si creo que estoy cerca de conseguir un trato, no quiero arruinarlo haciendo eso”, aclaró el presidente estadounidense.
Segunda ronda en Estambul: podría darse la última oportunidad
Con vistas al 2 de junio, Rusia determinó proponer reanudar el contacto directo en la ciudad turca de Estambul. Lo cierto es que el Ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, confirmó que su país preparó un memorándum que resume su posición para resolver el conflicto. “No me gusta lo que está pasando. No me gusta que se lancen cohetes contra ciudades. No lo vamos a permitir”, indicó el presidente estadounidense.
Asimismo, Lavrov señaló que la delegación rusa, encabezada por Vladimir Medinski, está lista para entregar el documento a su contraparte ucraniana durante esta segunda ronda de conversaciones. Sin embargo, el objetivo sería “superar de forma fiable las causas profundas de la crisis”, según el comunicado.
Una vez más, otra vez se encuentra a Turquía dentro de su rol de mediador, en donde este lugar fue elogiada por su “hospitalidad” en el proceso. Ante esto, los hechos sobre el terreno sigue eclipsando los gestos diplomáticos pero el líder republicano, dejó claro que podría intervenir en lo personal si fuera necesario para facilitar una solución.
