El contacto con personas y animales mejora nuestra salud física y mental

Un análisis de más de 200 estudios con casi 13.000 personas encontró que el contacto como los abrazos, los mimos y los masajes pueden reducir el dolor, la depresión y la ansiedad en adultos y niños. Los estudios muestran que se observan beneficios tanto en personas sanas como en entornos clínicos.

El tacto, el sentido que nos pone en constante contacto con la realidad, es el primer sentido que se desarrolla en los bebés. Investigaciones anteriores han analizado cómo la forma en que interactuamos más directamente con el mundo tiene un impacto positivo en la salud física y mental, aunque no tuvieron en cuenta la influencia de otras variables como el tipo de contacto o quién lo realiza.

Hoy, la revista Nature Human Behavior publicó una revisión sistemática y un metanálisis de 212 estudios con 12.966 personas que analizan los beneficios del afecto.

Los autores, dirigidos por Julian Packheiser, neurocientífico de la Universidad del Ruhr en Bochum, Alemania, encontraron pruebas sólidas de beneficios para la salud en adultos que entran en contacto físico con personas u objetos, incluidos robots o almohadas para el cuerpo.

Nuestra investigación es importante porque las intervenciones táctiles pueden ser una herramienta muy poderosa para mejorar la salud de la población general”, explica Packheiser. "Pero necesitamos saber qué factores limitantes influyen en su eficacia".

El poder de los abrazos

el contacto

Los autores encontraron beneficios similares para la salud física y solo ligeramente menores para la salud mental cuando las personas tocaban a otra persona en lugar de un objeto.

"Esto es muy importante para las personas que, debido a la soledad o una enfermedad, no pueden interactuar con los demás", dijo Packheiser. "Esto fue así para todos durante la pandemia, por lo que este resultado podría tener implicaciones concretas para el futuro".

La frecuencia de las caricias también es importante porque una intervención más frecuente se asocia con resultados más beneficiosos. También se ha demostrado que son eficaces para mejorar la salud mental de poblaciones tanto clínicas como sanas. De manera similar, la efectividad de las caricias fue relativamente similar en todas las culturas, grupos de edad y géneros analizados.

Sin embargo, no hay diferencia dependiendo del tipo de comunicación (por ejemplo, masaje o abrazo).
 “Los masajes, abrazos o caricias parecían ser igual de eficaces. La duración de la caricia tampoco era importante, pero sí la frecuencia de la intervención. Así que recibir un masaje a menudo es mejor, pero no tiene por qué durar mucho tiempo”, añadió. “La gente que recibe un masaje se siente mejor que la que recibe cariño de un amigo o pareja”, explica.
"Sin embargo, la situación es diferente para los recién nacidos porque tienen más probabilidades de mejorías cuando los tocan sus padres que cuando los toca una enfermera".

Los autores también observaron un efecto más fuerte al tocar la cabeza (por ejemplo, la cara o el cuero cabelludo) en comparación con otras partes del cuerpo, como el tronco, siendo más beneficioso el contacto unidireccional que bidireccional.

El beneficio se da si el contacto es consensuado

El consentimiento es fundamental para aliviar los síntomas de dolor, ansiedad y depresión. Si existe la necesidad de contacto, sólo podemos recomendar que interacciones como abrazos o masajes se integren más en el contexto terapéutico para reducir estos sentimientos”, continuó Packheiser.

Podría ser una acción complementaria a las terapias existentes en, por ejemplo, síndromes de dolor o trastornos depresivos: dar a las personas, por ejemplo, una manta con peso o un robot social, o buscar más contacto en su entorno”, sugiere. “Esperamos que nuestro estudio repercuta a largo plazo en los responsables políticos, que podrían aplicar medidas de este tipo”.

Próximas investigaciones

Los autores sugieren que el trabajo futuro debería probar la efectividad de diferentes intervenciones sensoriales en grandes ensayos controlados para garantizar la validez de los resultados sobre los beneficios del contacto.

Además, podrían probar si las interacciones táctiles son igualmente efectivas en todas las culturas, ya que la mayoría de las investigaciones existentes se basan en culturas de ingresos medios y altos.

"Adoptamos un enfoque tan global que a menudo faltan detalles. Aunque sabemos que, por ejemplo, la salud mental no mejoró tanto con el contacto robótico como con el humano, no pudimos comprender por qué”, puntualiza Packheiser. “Los mecanismos que subyacen a estos hallazgos siguen sin entenderse bien"

Referencia:

Julian Packheiser et al.: “A systematic review and multivariate meta-analysis of the physical and mental health benefits of touch interventions”. Nature Human Behaviour 2024

Ecoportal.net

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