Agosto se celebra como el Mes Nacional de la Calidad del Agua, una época necesaria para recordar que la protección de los recursos hídricos no depende exclusivamente de las buenas intenciones. También se fundamenta en la ciencia y en la adecuada recopilación de datos. En este difícil contexto, el Distrito de Gestión de Agua del sur de Florida (SFWMD) comanda una misión titánica con el fin de descubrir, manejar, proteger y mejorar los ecosistemas acuáticos de toda la región.
1. Una red de monitoreo ambiental a gran escala
Para realmente entender la calidad del agua y su comportamiento, la primera acción necesaria es captar la totalidad del territorio. El SFWMD ha creado y gestiona actualmente una red de monitoreo ambiental muy extensa, que ocupa en torno a 5,5 millones de acres (más de 2,2 millones de hectáreas). Esta gran y atrevida escala de observación permite a los científicos tener control general y específico de las condiciones hídricas en una región cuya enorme diversidad ecológica lo merece.
Monitorear esta área implica vigilar desde grandes lagos y conjuntos de canales artificiales hasta estuarios costeros y los mismos humedales que la zona es famosa por tener. Es por medio de esta red gigante que el Distrito puede detectar las anomalías, medir de forma continua los niveles de agua y confirmar que el equilibrio entre las zonas urbanas y el entorno natural no se rompa en ningún caso.
2. Recolección concienzuda e integración de información en tiempo real
El latido central del trabajo científico del Distrito consiste en un sofisticado programa de muestreo de agua que sigue la pista de información constante a través de múltiples lugares y que se almacena constantemente. Esta intensa práctica de trabajo no se limita a una sola técnica de observación: los científicos recogen muestras físicas por día, de las cuales se llevan a cabo estrictos análisis en las instalaciones de laboratorio.
El equipo científico combina después los resultados químicos y biológicos con el flujo de datos que generan los sistemas de sensores en tiempo real instalados en el campo. La fusión de los sistemas tradicionales de laboratorio y la tecnología del monitoreo instantáneo proporciona una imagen en alta definición y de forma actualizada al minuto del estado de los recursos hídricos. A través de la medición de parámetros de asuntos, los científicos pueden emitir alertas sobre la degradación del agua y por eso reaccionar de manera muy rápida para preservar la biodiversidad.
3. Las decisiones y la restauración ecológica
Toda esta macromáquina de recolección y manipulación de datos no es simplemente un invento para la toma de estadísticas y, por lo tanto, un componente más del mundo ultradigitalizado que inunda nuestras vidas; tiene un carácter de gran utilidad, como documento formal e inmediato de utilización.
En palabras del SFWMD, existiendo en medio de todos los datos, figuran los datos exactos a la hora de las operaciones diarias, así como a la hora de la planificación a plazo largo, auditable y, por lo tanto, fiable. Es precisamente esta potente ciencia la que dará la solución a las decisiones más complejas que deben tomar los gestores ambientales.
Es gracias a esa información que las autoridades pueden abordar acciones mediante las cuales podrán promover las mejoras necesarias en la calidad del agua y realizar toda la restauración ambiental que tanto necesita la región. El sentido de todas esas decisiones científicamente fundamentadas solo tiene un objetivo: la recuperación del nivel de salubridad, de pureza y de equilibrio de los ecosistemas acuáticos del estado de la Florida para un futuro sostenible.
La protección y recuperación de los recursos hídricos en una región tan compleja como Florida supone un reto gigantesco que no permite la improvisación.
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