La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha iniciado un inédito despliegue de alta tecnología para la temporada de huracanes del Atlántico, que va del 1 de junio al 30 de noviembre. Los meteorólogos del Servicio Nacional de Meteorología (NWS) anticipan una actividad por debajo de la normal, otorgando un 55% de probabilidad de que se trate de una temporada de actividad baja, un 35% de que se asemeje al promedio y un 10% de que entre en acción la temporada de actividad hiperactiva. Prevén de 8 a 14 tormentas con nombre, de las que de 3 a 6 pueden ser huracanes, incluyendo de 1 a 3 huracanes de gran intensidad (categorías 3, 4 o 5).
Enfoques científicos en el modelado de intensidad y dinámicas atmosféricas
La optimización de los modelos predictivos descansa sobre la evolución de los métodos de aprendizaje de máquinas y de sistemas de alta resolución que exploran a fondo el sistema océano-atmósfera, no solo global, sino también en sus posibles y futuras interacciones.
El Laboratorio Oceanográfico y Meteorológico del Atlántico (AOML) ha puesto en marcha algoritmos de inteligencia artificial que llevan a cabo el proceso de control de calidad de la información obtenida por los radares Doppler incorporados en los aviones cazahuracanes. Con este método automatizado se consiguen hasta un 25% más de datos meteorológicos que con los sistemas convencionales, logrando proporcionar a los pronosticadores un mapa más nítido en la última retracción para la estructura del viento y la presión central de las tormentas.
Los investigadores han podido observar que la introducción de los datos recolectados por los sistemas de aeronaves no tripuladas pequeñas (SUAS) directamente en el Sistema de Análisis y Pronóstico de Huracanes (HAFS) incrementa en un 10% la habilidad de pronósticos de intensidad. Estos drones obtienen variables determinantes en los niveles más bajos de la atmósfera de la tormenta, espacio que muy posiblemente no es abordable por los aviones tripulados debido a las turbulencias que se originan.
Al finalizar el procesamiento de estas variables con modelos ciberfísicos, se puede acabar simulando las dinámicas térmicas del mar con un grado de excelencia operativa más que satisfactorio respecto a épocas de esta naturaleza.
Infraestructura de monitoreo e innovaciones en mapeo de inundaciones
La NOAA ha ampliado de manera notable sus servicios de mapas de alta resolución de inundaciones (FIM), a través de la Oficina de Predicción del Agua, proporcionando a los gestores de emergencias visualizaciones de las calles y barrios en mayor riesgo de quedar inundados.
El sistema de mapeo actualmente alcanza al 60 por ciento de la población de EE. UU., con proyecciones para alcanzar una cobertura de cerca del 10 por ciento adicional, hasta alcanzar la cobertura total para septiembre de 2026. De forma paralela, el Centro de Predicción Meteorológica ha lanzado un panel experimental de tasas de lluvia en zonas urbanas, que pronostica probabilidades de lluvias extremas hasta una semana antes en más de 60 grandes ciudades.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) ha establecido mejoras en la toma de decisiones con una nueva variante del gráfico cono de la trayectoria, que incluirá, por primera vez, las advertencias y las alertas de tormenta tropical para las áreas del interior de los Estados Unidos, Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Se llevarán a cabo pruebas experimentales con un cono de pronóstico dinámico que introduce las incertidumbres asociadas al movimiento y el tiempo de traslación del ciclón.
Resiliencia operativa ante la transición climática y alertas tempranas
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirma que el despliegue de satélites de próxima generación y boyas oceanográficas automatizadas proporciona al país una infraestructura de vigilancia capaz de soportar la presión climática del 2026. Los datos generados por estas labores no solo alimentan las advertencias de corto plazo para posibles huracanes y tormentas, sino que contribuyen a alimentar el Sistema de pronóstico estacional experimental, desarrollado en asociación con la comunidad del Sistema de pronóstico unificado.
