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El ratón de abazones del Pacífico, que se consideró extinto, ahora tiene una tercera población en Camp Pendleton, una base del Cuerpo de Marines

Por Skarlett Soto · 24 octubre, 2026 · 5:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El ratón de abazones del Pacífico, que se consideró extinto, ahora tiene una tercera población en Camp Pendleton, una base del Cuerpo de Marines
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Durante casi veinte años, nadie había visto al ratón de abazones del Pacífico en las costas de California. Los científicos lo buscaron sin éxito y llegaron a creer que había desaparecido.

Hasta que en 1993 encontraron algunos ejemplares que seguían vivos.

Aquello fue el comienzo de un largo trabajo para recuperar la especie. Más de treinta años después, estos pequeños ratones están volviendo a lugares donde habían dejado de vivir.

Uno de ellos está en Camp Pendleton, una base del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Allí liberaron 50 ejemplares durante la primavera de 2026 y los investigadores ya han comprobado que comenzaron a reproducirse.

Una tercera población para un ratón que se creyó extinto

La nueva población se encuentra en North San Mateo, una zona de Camp Pendleton donde los especialistas esperan que los ratones puedan establecerse de manera permanente.

La Alianza para la Vida Silvestre del Zoológico de San Diego anunció el avance el 6 de octubre de 2026.

No es la primera vez que la organización consigue devolver estos animales a un lugar donde habían desaparecido. En 2016 estableció una población en Laguna Coast Wilderness Park y, en 2024, otra en Wire Mountain, también dentro de Camp Pendleton.

Con la de North San Mateo ya son tres las poblaciones reintroducidas. A ellas se suman otras tres que sobrevivieron en estado silvestre.

Es un avance importante si se tiene en cuenta que, hace unas décadas, los investigadores ni siquiera sabían si quedaban ratones vivos.

Después de encontrarlos nuevamente en 1993, la especie recibió protección federal como especie en peligro de extinción al año siguiente.

Desde entonces, el objetivo ha sido conseguir que vuelva a ocupar parte de los terrenos donde vivía antes.

Y no se trata solo de aumentar la cantidad de animales. También hay que encontrar lugares donde puedan quedarse.

Un ratón del tamaño de un pulgar que ayuda a cuidar el suelo

El ratón de abazones del Pacífico pesa alrededor 0,22 onzas. Es tan pequeño que cabe en la palma de una mano y resulta difícil verlo entre la vegetación.

Pero tiene una función importante en los lugares donde vive.

Este roedor construye madrigueras bajo tierra. Mientras excava, remueve el suelo y deja pequeños espacios por donde pueden entrar el aire y el agua.

También ayuda a distribuir nutrientes, y sus túneles pueden convertirse en refugio para otros animales.

Es algo que ocurre de manera natural, sin que nadie lo note demasiado.

El problema es que buena parte de los terrenos donde vivía este ratón fueron desapareciendo con el crecimiento de las ciudades y la construcción de carreteras.

Las poblaciones que lograron sobrevivir quedaron separadas unas de otras. Eso dificulta que los animales de distintos grupos se reproduzcan entre sí y puede afectar su diversidad genética.

Por eso, antes de liberar nuevos ejemplares, los especialistas tienen que asegurarse de que el terreno sea adecuado.

Necesitan lugares donde los ratones puedan encontrar alimento, excavar sus madrigueras y tener crías.

Veinte años de trabajo para devolverlo a la naturaleza

La Alianza de Vida Silvestre del Zoológico de San Diego lleva trabajando en la recuperación de este ratón desde 2006.

Durante ese tiempo ha criado ejemplares bajo cuidado humano y liberado más de 500 en espacios naturales protegidos.

Pero no basta con soltarlos y esperar que todo salga bien.

Después de cada liberación, los investigadores regresan para comprobar si los animales siguen allí, si encuentran alimento y si han conseguido reproducirse.

También tienen que prestar atención a las lluvias y a las condiciones del suelo, porque esos factores pueden influir en la supervivencia de los ratones.

En North San Mateo ya encontraron señales de reproducción. Es una buena noticia, aunque todavía falta saber si el nuevo grupo podrá mantenerse durante los próximos años sin necesitar más liberaciones.

Eso es lo que buscan los científicos: que las poblaciones puedan seguir creciendo por sí solas.

El ratón de abazones del Pacífico continúa en peligro de extinción y sus poblaciones siguen siendo pequeñas. Pero su situación es muy distinta de la que tenía cuando fue redescubierto en 1993.

Hoy quedan tres poblaciones silvestres originales y se han establecido otras tres mediante reintroducciones.

En Camp Pendleton, los investigadores seguirán observando a los ratones que liberaron esta primavera. Por ahora, ya saben que han tenido crías. El siguiente paso será comprobar si esas nuevas generaciones también consiguen sobrevivir allí.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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