En Estados Unidos está prohibido pescar tiburones tigre de arena, pero hay una excepción que permite capturarlos para llevarlos a acuarios.
Y algunos de esos animales terminan a miles de millas de las aguas donde vivían.
Entre 2018 y 2024, 80 tiburones tigre de arena fueron capturados en Delaware. Casi el 90 % terminó en acuarios extranjeros, entre ellos algunos de China y Emiratos Árabes Unidos.
Para tener una idea de lo que representa esa cifra, los 80 ejemplares equivalían aproximadamente al 27 % de todos los tiburones de esta especie registrados en acuarios del mundo.
Lo que preocupa a los científicos es que todavía no existe una evaluación formal que permita saber cuántos tiburones tigre de arena viven en esta parte del Atlántico.
Entonces, ¿cómo se decide cuántos pueden capturarse sin perjudicar su recuperación?
Cómo pueden capturar legalmente tiburones cuya pesca está prohibida
Las empresas que quieren capturar estos tiburones para exhibirlos en acuarios necesitan permisos especiales.
Deben conseguir una autorización federal y cumplir con los requisitos del estado de Delaware.
Aunque la pesca comercial y recreativa de la especie está prohibida, las normas permiten retirar algunos ejemplares para exhibición pública.
Las autoridades revisan las solicitudes y deciden cuántos animales pueden capturarse.
Hasta ahí, el procedimiento parece claro. El problema aparece cuando se intenta saber qué consecuencias pueden tener esas extracciones.
Los científicos llevan años estudiando a estos tiburones, pero todavía no se ha realizado una evaluación formal de su población en el Atlántico noroccidental.
Por eso, no se conoce con suficiente precisión cuántos ejemplares hay ni cómo ha cambiado su número con el tiempo.
Además, las capturas aumentaron durante el período analizado.
En 2018 se extrajeron dos tiburones. En 2023 fueron 40.
También hay dudas sobre lo que ocurre con los animales después de que salen de Estados Unidos.
Delaware exige informes sobre su estado, pero los investigadores encontraron problemas en el cumplimiento de esos controles.
Esto significa que no siempre hay información suficiente para saber qué pasó con cada tiburón después de su traslado.
Por qué preocupa la captura de tiburones que están cerca de reproducirse
La bahía de Delaware es una zona importante para los tiburones tigre de arena, especialmente para los más jóvenes.
Estos animales utilizan sus aguas durante distintas etapas de su vida, y entre los ejemplares capturados había juveniles grandes y adultos.
Ese detalle preocupa a los científicos por una razón: los tiburones tigre de arena tienen muy pocas crías y se reproducen lentamente.
Las hembras suelen tener una o dos crías por camada y pueden pasar dos o tres años antes de volver a reproducirse.
Por eso, retirar un tiburón adulto del mar no es lo mismo que sacar un animal de una especie que tiene muchas crías cada año.
Algunos de los ejemplares capturados ya podían reproducirse y otros estaban cerca de alcanzar esa etapa.
Si se retiran demasiados animales de esas edades, la recuperación de la población podría verse afectada.
Los investigadores todavía no pueden decir cuánto han influido las capturas realizadas en Delaware, precisamente porque falta información sobre la población que vive en libertad.
Pero creen que es un riesgo que no debería ignorarse.
Durante décadas, las restricciones a la pesca ayudaron a proteger a estos tiburones en aguas estadounidenses.
Ahora, los científicos quieren saber si las capturas destinadas a los acuarios podrían perjudicar parte de esos avances.
Los acuarios pueden servir para enseñar sobre la vida marina y realizar investigaciones. La pregunta es si esos beneficios justifican retirar animales de una población cuyo estado todavía no se conoce bien.
Qué cambios piden los científicos para proteger a estos tiburones
Los investigadores proponen suspender por un tiempo los permisos para capturar tiburones tigre de arena destinados a los acuarios.
Quieren que primero se estudie mejor la población del Atlántico noroccidental.
Con esa información sería posible conocer cuántos ejemplares hay, si su número está aumentando o disminuyendo y qué efecto podrían tener nuevas capturas.
También piden mejorar el seguimiento de los animales enviados al extranjero.
Aunque Delaware ya exige informes, los científicos encontraron que no siempre se cumplen correctamente.
Por eso, consideran importante saber si los tiburones llegan en buenas condiciones, si sobreviven al traslado y qué ocurre con ellos una vez que están en los acuarios.
El estudio no demuestra que los 80 ejemplares capturados hayan provocado una disminución de la población.
Lo que señala es que, con la información disponible, todavía no se puede determinar ese impacto.
Y ahí está la principal preocupación.
Estos tiburones llevan décadas protegidos en Estados Unidos, pero tienen pocas crías y necesitan tiempo para recuperarse de las pérdidas.
Por eso, los científicos creen que antes de autorizar nuevas capturas habría que conocer mejor cuántos quedan en libertad.
No se trata de afirmar que los acuarios estén acabando con la especie, sino de saber si es seguro seguir retirando tiburones del mar cuando todavía no se conoce el tamaño de su población.
Esa es la información que falta para decidir qué hacer con los próximos permisos.
Puedes revisar el estudio completo en: Carlisle, A. B., Fox, D. A., Hale, E., & Wetherbee, B. M. (2026). Reconciling conservation and management objectives with the international aquarium trade of the globally critically endangered sand tiger shark. Frontiers in Conservation Science, 7, 1797608. https://doi.org/10.3389/fcosc.2026.1797608
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