Los tiburones ayudarán a la ciencia.
Suena muy extraño, pero es la realidad.
Para calcular cómo puede cambiar la intensidad de un huracán, los meteorólogos necesitan conocer lo que ocurre no solo en la superficie del océano, sino también debajo.
Pero obtener esos datos de manera constante en zonas costeras y de la plataforma continental puede ser difícil y costoso.
Para resolver este problema, un equipo de investigadores decidió pedir ayuda.
Lo más curioso es que no se la pidieron a otras personas, sino a los tiburones.
¿Cómo es posible esto?
Cómo puede un tiburón convertirse en un sensor del océano
Pensar en que los tiburones sean ayudantes de la ciencia parece una broma o una idea sacada de una película, pero es la realidad.
Un proyecto de investigadores de la Universidad de Delaware y MARACOOS coloca pequeños dispositivos electrónicos en la aleta dorsal de tiburones mako de aleta corta y tiburones azules.
Mientras el animal nada por el mar, el sensor va guardando datos sobre qué tan fría o caliente está el agua, cuánta sal tiene y a qué profundidad se encuentra.
Pero, como ya te podrás imaginar, trabajar con ellos no es nada fácil.
A diferencia de las focas, que tienen que salir regularmente a respirar, los tiburones pueden permanecer bajo el agua durante largos períodos.
Por eso, los investigadores buscaron especies que tengan la costumbre de acercarse a la superficie con suficiente frecuencia.
Cuando la aleta dorsal sale del agua el tiempo necesario, el aparato puede conectarse con los satélites y transmitir los datos recopilados junto con la posición del animal.
Gracias a esto, los científicos pueden obtener información de zonas del océano que son difíciles o costosas de observar regularmente con barcos y otros sistemas.
Pero ¿por qué interesa tanto saber qué ocurre debajo de la superficie?
Por qué estos datos son tan importantes
Los huracanes necesitan calor para ganar fuerza, y parte de esa energía proviene del océano.
El problema es que si los meteorólogos solo miden la temperatura de la superficie, se quedan con una parte de la historia.
Si el agua cálida también se extiende por debajo, el océano puede ofrecer más energía disponible para la tormenta.
Y ahí es donde entran estos animales.
La idea es que los datos recopilados por los tiburones puedan complementar los obtenidos por satélites, boyas y otros sistemas de observación en lugares donde todavía existen vacíos de información.
Y hay un antecedente que muestra hasta dónde puede llegar esta idea.
En otro estudio, 18 tiburones azules y un mako de aleta corta equipados con sensores reunieron 8242 perfiles de profundidad y temperatura del océano.
Los investigadores incorporaron posteriormente parte de esa información a un sistema de predicción climática estacional
El resultado fue llamativo
En determinadas regiones y condiciones, los errores al calcular la temperatura superficial del mar disminuyeron hasta un 40 %.
Eso no significa que los pronósticos de huracanes hayan mejorado un 40 %.
Lo que demostró el estudio es que los datos recogidos por tiburones pueden mejorar determinados modelos oceánicos.
Ahora, el proyecto de la Universidad de Delaware y MARACOOS quiere avanzar un paso más y comprobar si este tipo de información puede ayudar a cubrir zonas poco observadas y, con el tiempo, contribuir a mejorar los modelos utilizados para estudiar la intensidad de los huracanes.
¿Es una investigación segura para los tiburones?
Cuando pensamos en aprovechar las habilidades de los animales, hay que tener mucho cuidado.
Su bienestar debe ser una prioridad.
Por eso, el proceso de marcado se realiza siguiendo protocolos destinados a reducir el impacto sobre el animal.
Poner el sensor en la aleta toma menos de cinco minutos y el equipo trabaja rápidamente antes de devolver al tiburón al agua.
Además, el sistema que mantiene la etiqueta sujeta está diseñado para degradarse con el paso del tiempo.
De esta manera, después de cumplir su función, el dispositivo termina desprendiéndose.
La idea todavía está siendo puesta a prueba.
Los tiburones ya demostraron que pueden reunir miles de perfiles de zonas del océano que no siempre son fáciles de observar.
Ahora queda comprobar hasta qué punto esos datos pueden incorporarse de manera rutinaria a los sistemas de observación y ayudar a mejorar los modelos utilizados para estudiar la intensidad de los huracanes.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



