El Niño, también conocido como Oscilación del Sur (ENOS), es un fenómeno climatológico que ocurre de forma natural cada dos a siete años, provocando graves consecuencias alrededor del mundo. Para este año, expertos, como el WRI (World Resources Institute), advierten que este fenómeno llegará con mucha más fuerza, por lo que los impactos serán peores de lo esperado. Teniendo en cuenta dichas características, este evento adoptó el nombre de Súper el Niño.
Fenómenos extremos
Este lunes, el WRI compartió un artículo con información alarmante sobre este fenómeno climatológico. Es que, este año, el Súper El Niño impactará en distintas regiones del planeta de manera mucho más drástica. Según reza el informe, las temperaturas del océano Pacífico aumentarán más de 2 grados Celsius por encima del promedio y ocasionarán alteraciones de las condiciones atmosféricas, lo que se traduciría en más sequías, calor extremo, inundaciones y ciclones.
Las condiciones actuales del planeta serían un factor determinante para amplificar los efectos de este evento. Por un lado, tenemos las condiciones más cálidas, secas e impredecibles, ocasionadas por el cambio climático. Y por el otro, podemos nombrar a la inestabilidad de los sistemas alimentarios de todo el mundo debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, que produjo una escasez de combustibles y fertilizantes.
Frente a este complicado escenario meteorológico, los expertos hacen un llamamiento a los gobiernos del mundo para estar preparados y poder enfrentar el fuerte impacto de este evento. Cada región sentirá de manera diferente el Súper El Niño, por lo que la preparación será diferente. Mientras en algunos países se registre una sequía extrema, en otros habrá lluvias torrenciales e inundaciones peligrosas.
Inundaciones y problemas de suministro de agua
Uno de los principales efectos de este fenómeno climatológico será el cambio en los patrones atmosféricos, los cuales podrían ocasionar problemas vinculados con el agua. En regiones como el Caribe, Centroamérica, el norte de Brasil, el centro y sur de África, Indonesia y Australia, dicho evento ocasionaría fuertes sequías y podrían registrarse reducciones en la disponibilidad del agua, afectando a la agricultura y otras áreas.
Mientras tanto, el sur de Estados Unidos, regiones de Perú, Ecuador, África oriental y partes de Oriente Medio y Asia experimentarían condiciones más húmedas, lo que aumentaría las precipitaciones. Y si bien eso serviría para reabastecer de manera temporal embalses y mejorar el suministro, también puede saturar la infraestructura y aumentar el riesgo de inundaciones, por lo que los expertos instan a estar preparados.
Ante la amenaza del Súper El Niño, el WRI recordó la experiencia registrada con este fenómeno en el 2023 y las medidas implementadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Asimismo, medidas como la reparación y la construcción de sistemas de riego, ayudas económicas para familias, estrategias de evacuación, entre otras, podrían ser muy útiles.
Consecuencias sobre el sistema alimentario y riesgos de incendios
La escasez de petróleo y fertilizantes, producto de la guerra en Oriente Medio, sumada al impacto del Súper El Niño con sus cambios climáticos, aumenta la incertidumbre sobre los impactos a nivel mundial de la producción de alimentos. Esto sería letal para países dependientes de las importaciones y que ya sufren inseguridad alimentaria. Lo peor es que los efectos no se disiparán bien termine este fenómeno, sino que podrían extenderse durante años.
Por último, los expertos advirtieron sobre otra grave consecuencia que podría ocasionar este evento climatológico: el aumento de los incendios forestales. Las sequías y el viento, así como las elevadas temperaturas ocasionadas por el calentamiento global serían factores claves para potenciar focos ígneos en bosques de todo el mundo.
