La OMM ha emitido un aviso sobre los cambios en el tiempo que dominarán los venideros meses. La citada actualización del clima estacional a nivel mundial para el periodo de junio a agosto de 2026 muestra que las previsiones de cambio en el comportamiento del tiempo en gran parte del planeta son evidentes. Este cambio corresponde al tratamiento atmosférico más convencional e inmediato como respuesta al desarrollo del fenómeno de El Niño, en la cuenca del océano Pacífico.
Transición oceánica y consolidación del evento climático
Los meses de febrero, marzo y abril de 2026 en el océano Pacífico ecuatorial marcaron una transición de una fase de reducción de La Niña hacia la condición neutral de la Oscilación del Sur, haciendo desaparecer las anomalías negativas de la temperatura superficial del mar en las zonas de la región central y oriental.
Esta situación provocó que el índice Niño 3.4 subiese hasta alcanzar aproximadamente 0,5 °C al final de la temporada. Sin embargo, aunque se viera la llegada de umbrales en la zona media de la región ecuatorial, quedaron vestigios de una débil respuesta atmosférica que fue retrasada y la cual se mantuvo muy cerca de la línea internacional de cambio de fecha.
Las estimaciones de la OMM manifiestan que la temperatura media estacional sobrepasará holgadamente los umbrales operativos y se iría cerca de los 1,8 °C, conforme a una trayectoria de intensificación sostenida. Esta predicción posee un grado de confianza muy elevado, dado el escaso margen de dispersión en los modelos, lo que llega a confirmar que el calentamiento irá unido con el desarrollo simultáneo de una fase positiva en el Dipolo del Océano Índico.
Anomalías térmicas y el incremento generalizado de las temperaturas según la OMM
Los efectos termodinámicos de esta disposición marítima supondrán un aumento casi generalizado de las temperaturas en el medio global para el periodo comprendido entre junio y agosto. Las previsiones de la OMM proyectan un dominio absoluto de probabilidades mejoradas para registrar temperaturas superiores a lo normal, una tendencia de calentamiento que será especialmente pronunciada entre los 60° de latitud sur y los 60° de latitud norte.
En América del norte, se registran probabilidades de calor medio que superarán el 70% o el 80%, en los compartimentos sur y oeste, un escenario extremo englobará de igual forma a Centroamérica y el Caribe con grandes índices de previsión.
Este canon preciso de calor extremo se repetirá en todas las masas continentales de forma intensa, siendo que en América del Sur, las zonas por encima de los 30° de latitud sur exhibirán grandes señales de aumento térmico, mientras que en África procederá a un incremento generalizado de temperaturas hacia su extremo sur.
En términos oceánicos, el Pacífico ecuatorial al este de la línea de cambio de fecha mostrará probabilidades extremas, superiores al 80%, de observar temperaturas en superficie muy por encima de lo esperado, conformando el núcleo geográfico que origina los cambios climáticos del planeta.
Alteraciones en los patrones de precipitación a escala planetaria
La vertiginosa llegada y el desarrollo del fenómeno de un modo muy rápido alterarán la forma en que se distribuyen las precipitaciones en el planeta. La tendencia más pronunciada que se espera para este trimestre es un fuerte incremento de precipitaciones por encima de lo normal a lo largo del Pacífico ecuatorial central y oriental, una tendencia que se verá acompañada de un patrón de lluvias deficitarias en forma de herradura.
La señal de sequía abarcará extensos espacios oceánicos y se manifestará en una disminución normal de los niveles de precipitación sobre el océano Índico tropical y el océano Atlántico tropical.
Según la OMM, las grandes extensiones de superficies continentales se verán atrapadas por esta nueva configuración atmosférica a partir de déficits hídricos muy marcados.
