Los problemas del "crecimiento verde"

Según la evidencia, es muy poco probable que podamos lograr un calentamiento que no supere el 1,5 °C a la par de un crecimiento verde económico significativo. ¿Vale la pena correr este riesgo?

El plan principal de los líderes mundiales para abordar el cambio climático se ha considerado ineficaz, aunque puede haber pasado desapercibido. El crecimiento verde, que es defendido por organizaciones globales como las Naciones Unidas y el Banco Mundial, está ganando terreno en todo el mundo.

El crecimiento verde es un concepto que sugiere que podemos lograr el crecimiento económico mientras limitamos nuestro impacto ambiental y nuestras emisiones. Sugiere que esto se puede hacer incluso con una mayor tasa de producción y consumo.

Podemos reducir la contaminación optimizando los procesos de producción y fabricación, cambiando a fuentes de energía renovable e innovando con nuevas tecnologías para contrarrestar los efectos ambientales de las actividades económicas. Además, se ha propuesto que todo esto podría hacerse lo suficientemente rápido como para cumplir con el ambicioso objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ᵒC.

Crecimiento económico y emisiones

Es posible actuar contra la crisis climática sin impactar negativamente en el crecimiento económico, lo cual es muy atractivo. El informe Decouple Debunked confirma los hallazgos de renombrados académicos: que no hay registro de que una sociedad haya tenido éxito en separar el crecimiento económico de las emisiones en esta medida y pocas pruebas de que tengan la capacidad de lograrlo en el futuro.

No sorprende que las emisiones globales de carbono hayan aumentado a medida que las economías se expanden. Los procesos de fabricación de los productos que utilizamos implican el uso de materias primas, lo que genera contaminación, emisiones de carbono y desechos.

La mejora de la eficiencia y la transición de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovable ha resultado en una reducción de las emisiones de dióxido de carbono por cada dólar adicional de crecimiento económico. Este fenómeno se conoce como "desacoplamiento relativo", lo que significa que las emisiones aumentan en términos absolutos debido al crecimiento económico, pero cada dólar de nuevo crecimiento tiene menos emisiones asociadas en comparación con el crecimiento económico anterior.

Crecimiento verde y "desacoplamiento relativo"

La lucha contra el cambio climático no es una tarea fácil y requiere que prestemos atención a la cantidad total de carbono en la atmósfera. En este sentido, debemos diferenciar entre "desacoplamiento relativo" y "desacoplamiento absoluto". El desacoplamiento absoluto garantiza que las emisiones de carbono se reducirán continuamente con la expansión de la economía.

Un punto importante a considerar es si es posible detener la correlación entre el crecimiento económico y las emisiones de carbono. Más importante aún, ¿se puede hacer esto lo suficientemente rápido para evitar desastres climáticos?

La escala del desafío

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), tenemos un 66 % de posibilidades de mantener el objetivo del Acuerdo de París de 1,5 °C si no se emiten 420 000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera desde principios de 2018 en adelante.

Las actividades humanas emiten un récord de 37 mil millones de toneladas de carbono al año, y esta tendencia solo va en aumento. Si la tasa actual de emisiones persiste, nuestro presupuesto global de carbono no durará más de las próximas dos décadas.

La descarbonización debe ocurrir a un ritmo sin precedentes si el mundo va a cumplir sus objetivos de reducción de emisiones. A pesar de que el crecimiento económico presenta un desafío, aún es posible enfocarse en iniciativas de crecimiento verde que reduzcan las emisiones de carbono. Esto podría lograrse mediante aumentos en la producción y el consumo, manteniendo al mismo tiempo una economía baja en carbono.

Limitar el calentamiento global con crecimiento verde

En octubre de 2018, el Informe especial del IPCC proporcionó 90 escenarios que permiten el crecimiento económico y al mismo tiempo limitan el calentamiento global a solo 1,5 °C. Las ideas actuales son prometedoras, pero dependen en gran medida de la captura y el almacenamiento de carbono bioenergético (BECCS), que no se ha probado con una implementación a gran escala.

La tecnología BECSS consiste en plantar árboles para el secuestro de carbono, que luego se cosecha y se utiliza como fuente de energía. Este proceso ayuda a eliminar el exceso de carbono de la atmósfera, contribuyendo a la mitigación del cambio climático. Para mantener el cambio climático en 1,5 °C, las emisiones de CO₂ generadas por este proceso deben almacenarse bajo tierra. Sin embargo, la tecnología actualmente solo es capaz de eliminar de 3 a 7 mil millones de toneladas de carbono al año, una cifra que debe aumentar drásticamente en al menos 2,000 veces.

Necesitaríamos un área de al menos dos o tres veces el tamaño de la India plantada con árboles para absorber esa cantidad de carbono. Adquirir una gran cantidad de tierra es una tarea difícil y puede tener consecuencias como la disminución de la producción de alimentos y la eliminación de hábitats naturales. Es importante tener en cuenta estos factores al tomar una decisión.

Aunque no se puede decir que alcanzar el objetivo de calentamiento de 1,5 ᵒC mientras se mantiene el crecimiento económico es imposible, la evidencia indica que las posibilidades de lograrlo son escasas. Con las consecuencias potencialmente devastadoras de hacer la apuesta equivocada, es muy poco probable que podamos contar con tecnologías no probadas para rescatarnos del cambio climático. Debemos ser cautelosos y no correr riesgos innecesarios.

¿Dónde nos deja esto?

Depender únicamente de la tecnología para hacer frente a la crisis climática es un concepto erróneo, como es evidente en muchas propuestas de crecimiento verde. Está claro que los límites físicos de nuestro mundo son maleables, pero la estructura de las economías globales permanece fija. Es desalentador ver que la política y el poder se anteponen a la realidad a la hora de determinar soluciones factibles.

Deberíamos preguntarnos si las organizaciones globales abogan por el crecimiento verde porque es la forma más efectiva de prevenir el colapso climático, o si consideran que es políticamente demasiado difícil discutir otras soluciones.

La humanidad ya ha demostrado su capacidad para crear tecnologías increíbles; utilicemos el mismo optimismo para construir nuevas estructuras económicas. Debemos esforzarnos por construir sistemas económicos en el siglo XXI que promuevan el bienestar, independientemente de si conducen o no al crecimiento económico.

Ecoportal.net

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