Antenas y celulares 5G: exigen controles para proteger la salud

La instalación de nuevas antenas 5G aumentará la exposición humana a radiaciones electromagnéticas que pueden ser perjudiciales para la salud. Expertos y movimientos ciudadanos llaman al Estado a proteger a las personas estableciendo límites y controles. Promover técnicas alternativas y medidas de autocuidado. Ushuaia ha prohibido las antenas 5G.

Las antenas y los teléfonos móviles emiten radiaciones electromagnéticas que pueden ser perjudiciales para la salud humana. En 2011, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó estos CEM como potencialmente cancerígenos (Grupo 2B).

Científicos independientes y organizaciones de la sociedad civil de muchas partes del mundo exigen mayores controles sobre la tecnología inalámbrica y destacan la importancia de informar al público sobre los riesgos, precauciones y medidas preventivas.

En Argentina, debido a los avances en la instalación de redes de quinta generación, aumentan las quejas y presiones a las autoridades locales y nacionales para que tomen medidas preventivas. En octubre pasado, el gobierno nacional adjudicó el primer lote de espectro radioeléctrico 5G a Telecom (propiedad del Grupo Clarín), la mexicana Claro y la española Telefónica. Si bien la mayor parte de la infraestructura aún no está instalada, las empresas informan que la red está disponible en determinadas zonas de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, entre otras ciudades.

Las redes 5G son servicios de comunicación inalámbrica de quinta generación que prometen una Internet más rápida, con mayor capacidad para transmitir y descargar información y conectar más dispositivos al mismo tiempo. La Autoridad Nacional de Telecomunicaciones (ENACOM) afirmó que “mientras la tecnología 4G permite la conexión de unos 100.000 dispositivos por kilómetro cuadrado, la tecnología 5G puede llegar al millón de dispositivos”.

Al mismo tiempo, esta tecnología dará lugar al llamado “Internet de las cosas” (IoT): la capacidad de conectarse no sólo a teléfonos móviles u ordenadores sino también a coches, electrodomésticos, máquinas industriales o equipos médicos.
Como resultado, esta actividad se ha ampliado para incluir la industria, la minería, la agroalimentación y los servicios, entre otros sectores.

Pero para que el 5G funcione, es necesario construir nueva infraestructura. En Argentina, esto significa al menos duplicar el número de antenas y acercarlas unas con otras. Según un informe publicado por la consultora privada Convercom, para tener una conectividad aceptable hacia 2030, el país necesita al menos 60.000 sitios equipados con antenas móviles (cada sitio puede tener más de una antena). A mediados de 2023, según el último informe publicado por Enacom, existían 26.735 sitios; La mitad de ellos están en la ciudad y provincia de Buenos Aires.

Ante estos anuncios, la oposición popular a la instalación de antenas está aumentando, especialmente cerca de hogares, escuelas, clubes y centros médicos. Las organizaciones locales y los residentes exigen al gobierno una regulación y supervisión más estricta sobre el número de antenas, su ubicación y la potencia permitida para transmitir. Además, también se fomenten los sistemas de comunicación por fibra óptica y otras tecnologías que no provoquen radiación a las personas.

"No estamos en contra de la tecnología"

La tecnología 5G no apoya la bioseguridad”, afirmó Esteban Rossi, bioingeniero y docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Advierte que si bien algunos estudios muestran que este tipo de radiación tiene efectos biológicos y aumenta el riesgo de enfermedades, no hay estudios que demuestren lo contrario.

No estamos en contra de la tecnología ni en contra de la comunicación humana”, afirmó Rossi, quien también es miembro de la Sociedad Argentina de Radioprotección (SAR) y de la Comisión Interamericana de Protección Radiológica de los Campos Electromagnéticos y las Radiaciones no ionizantes (Cipracem), "pero se puede hacer de forma más segura".

A diferencia de los rayos X o los rayos gamma, la radiación de las antenas y los teléfonos móviles es "no ionizante". Esto significa que no tienen suficiente energía para ionizar la sustancia. Los módems Wi-Fi, las antenas de radio, los televisores y los microondas también son fuentes de esta radiación.

Empresas de medios, funcionarios estatales y parte de la comunidad científica sostienen que las radiaciones de antenas y teléfonos no son perjudiciales para la salud, ya que son “no ionizantes”. Sin embargo, las organizaciones denuncian que esta postura responde a intereses económicos, y que la evidencia científica disponible hasta el momento justifica al menos suspender las instalaciones de redes de quinta generación, teniendo en cuenta los estándares de seguridad e información y ganándose la confianza de la gente.

Radiaciones no ionizantes y salud

En términos de daños a la salud, Rossi cita análisis publicados sobre los efectos de la radiación no ionizante que han relacionado la exposición prolongada a estos campos electromagnéticos con la posibilidad de daño genético, problemas de fertilidad y un mayor riesgo de cáncer.

También recomendó el trabajo de Severino Maisto Ontorbi, director del Laboratorio de Bioelectromagnética de la Universidad Politécnica de Madrid, y uno de los científicos que pide a las autoridades europeas que introduzcan una legislación para proteger a los ciudadanos.

Finalmente, cita como referencia la investigación de Devra Davis, epidemióloga y toxicóloga estadounidense, autora del libro “Detachment”, sobre los efectos de la radiación y la responsabilidad corporativa. Investigaciones actuales han impulsado a organizaciones como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) a publicar una serie de recomendaciones sobre el uso de dispositivos inalámbricos, como minimizar el uso del celular, no dormir con el teléfono y no usarlo cerca del cuerpo.

"La velocidad de absorción de la radiación por microondas es mayor en niñas y niños que en adultos”, explica SAP. También se advierte sobre las mujeres embarazadas, ya que, como explican, el feto es especialmente vulnerable a la radiación de microondas, ya que afecta a la cubierta protectora de sus células nerviosas. “Los efectos biológicos (de la exposición a la radiación) están directamente relacionados con la intensidad y duración de la exposición. Los niños son más vulnerables a la radiación emitida, por eso hay que reducir los riesgos".

Otro médico que advierte sobre los riesgos es Daniel Orfila, otorrinolaringólogo especializado en otorrinolaringología, tumores del canal auditivo e implantes cocleares (audífonos). Explicó que durante más de 20 años realizó cirugías en el Centro Fellini de Neurología, Neurocirugía y Rehabilitación de Buenos Aires, y que comenzó a investigar los efectos de las radiaciones no iónicas a partir de lo que veía en sus pacientes. "Estoy empezando a ver un aumento de tumores grandes y gigantes (grados 3 y 4) en los jóvenes", dijo.

Los estudios realizados por el investigador sueco Lennart Hardel, que vincularon la exposición a la radiación con un mayor riesgo de tumores de oído, llevaron a Orfila a advertir a los pacientes y recomendar medidas preventivas para la prevención. Entre ellas, no dormir con el móvil en la misma habitación, y si lo haces, asegurarte de que esté en modo avión. Apagar el módem wifi por la noche. No hablar con el teléfono pegado al oído, utilizar auriculares con cable o utilizar el manos libres.

Me interesa la difusión y la prevención, especialmente en los niños”, afirmó. Y remarcó un reciente artículo publicado por la Sociedad Española de Otorrinolaringología en la que los especialistas llaman a ser prudentes y evitar la exposición de niños a celulares. “La evidencia invita a la prudencia y especialmente a evitar la exposición a edades tempranas, pues no es posible descartar que exista una relación causal entre el uso habitual del teléfono móvil y el desarrollo del schawannoma vestibular (tumor del oído)”, señalan.

5G, regulación y control

En carta al gobierno nacional, Ciprasem en octubre de 2022 solicitó regulaciones y controles más estrictos sobre las radiaciones no ionizantes. Una de las medidas propuestas es aplicar los principios de protección radiológica utilizados para las radiaciones ionizantes: justificación y optimización (o principio ALARA) y determinación de dosis. "El primer principio es no exponerse a la radiación si no hay una buena razón para hacerlo. Pero en las comunicaciones inalámbricas esto es un fracaso", explica Rossi.

"Por ejemplo, no hay razón para que coexistan antenas 3G y 4G. En la ciudad, en cualquier bar o apartamento, tienes fuentes de Wi-Fi en todas partes. Te estás sobreexponiendo a la radiación cuando en realidad una sola fuente de Wi-Fi es suficiente". Respecto a la optimización, explica que deberíamos exponer a los humanos a la menor radiación posible: “Esto tampoco se cumple, al contrario, parece que cuantas más antenas, mejor" En cuanto a los límites de dosis, las directrices establecen que todas las exposiciones deben estar por debajo de los límites recomendados por la Comisión Internacional de Protección Radiológica.

En Argentina, Enacom es responsable de medir la radiación de las antenas. Su función es comprobar si la antena supera el límite máximo de exposición permitido (MEP). Sin embargo, Rossi advierte que estas mediciones sólo tienen en cuenta la capacidad en un momento determinado y no miden la exposición de las personas durante largos períodos de tiempo como ocurre en la práctica.

A nivel internacional, la clasificación de estos campos electromagnéticos como posibles cancerígenos por parte de la Organización Mundial de la Salud ha llevado a otras organizaciones a emitir recomendaciones. Una de ellas es la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que en la Resolución 1815/2011 solicitó lo siguiente: "En lo que respecta a las normas o valores umbral para las emisiones de campos electromagnéticos, la Asamblea recomienda encarecidamente que se aplique el principio ALARA (tan bajo como sea razonablemente posible)”. Y recordó que cuando la evaluación científica no permita determinar el riesgo con suficiente certeza, se debe aplicar el principio precautorio.

Reclamos y ordenanzas

Ushuaia fue noticia el pasado mes de diciembre por la prohibición de la instalación de antenas 5G. El Consejo Deliberante lo hizo bajo la Orden Ejecutiva No. 6317. La sección 2 estipulaba que esta tecnología se prohibiría “hasta que se hayan presentado estudios científicos, médicos y epidemiológicos que demuestren la total seguridad de dicha radiación”. Una organización que impulsa dicha regulación es Ciudadanos Organizados para Regular las Telecomunicaciones, que reúne a activistas de varias provincias. Otras zonas como el municipio de Limán (Santa Fe) o Azul (Provincia de Buenos Aires) también restringen o prohíben la instalación de antenas.

Gualeguaychú, en cambio, siguió el camino opuesto. A finales de año, el partido gobernante utilizó su mayoría en el consejo de discusión para revocar la prohibición de las redes 5G vigente desde 2020 y aliviar los controles. Durante la reunión del 28 de diciembre, los concejales no solo activaron la red 5G, sino que también derogaron otras disposiciones importantes de la Orden N° 12418/2020, como prohibir la instalación de antenas en plazas, centros de entretenimiento, establecimientos educativos, centros médicos y áreas protegidas.

Es muy importante para la ciudad de Gualeguaychú avanzar en conectividad”, afirmó el intendente Mauricio Davico. "Se avecinan tiempos complejos para la economía y no podemos darnos el lujo de bloquear las inversiones bajo esta orden". Los miembros del consejo de oposición cuestionaron la decisión. "No tenemos tiempo para profundizar en el problema, consultar con expertos o escuchar a la gente", dijo Delfina Herlax, del bloque Más por Entre Ríos. Y añadió: "La ley enmendada requirió mucha investigación y trabajo por parte de los miembros del consejo en ese momento".

Además de las acciones locales, las organizaciones también presentaron denuncias ante el gobierno nacional. Atendiendo a las demandas del Movimiento de Comunicación en Salud (MUTISA), el año pasado el Ministerio de Salud de la Nación organizó las primeras reuniones del Comité Interdepartamental de Investigaciones en Radiaciones No Ionizantes (Siberini), con la participación del pueblo. Tras las reuniones, el Ministerio se comprometió a evaluar el marco legal y elaborar un informe sobre los efectos biológicos de las radiaciones no ionizantes y los campos electromagnéticos.

Atención especial a niños y niñas.

La Sociedad Argentina de Pediatría ha desarrollado una serie de recomendaciones sobre el cuidado de la salud infantil, entre ellos:

  • Debido a que los riesgos son acumulativos y la radiación se absorbe durante horas de uso, es importante minimizar el uso del teléfono celular.
  • Cuando hable, utilice un kit de manos libres o unos auriculares. La distancia reduce el riesgo.
  • Cuando no esté en uso, no coloque el teléfono sobre su cuerpo. Guárdalo en bolsos, carteras o mochilas. No lo guarde cerca del área genital.
  • Retire los teléfonos móviles del dormitorio.
  • Los dispositivos deben mantenerse alejados del abdomen de la mujer embarazada.
  • Las madres no deben utilizar teléfonos móviles durante la lactancia.
  • Los vigilabebés no se deben colocar en la cama.
  • Para escuchar música o jugar, use su teléfono en modo Avión.
  • Limite el uso del teléfono celular a zonas con buena señal. Cuanto menor es la señal, más radiación emite el dispositivo para conectarse a la red.
  • La conexión a Internet por cable no emite radiación y se debe fomentar su uso.
  • Los módems y enrutadores para Wi-Fi doméstico deben colocarse lejos de los lugares donde las personas, especialmente las niñas y los niños, pasan la mayor parte del tiempo.

Ecoportal.net

Con información de: https://agenciatierraviva.com.ar/

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