Un ruido ensordecedor despertó a varios vecinos de Connecticut durante la madrugada del 12 de julio de 2026. Algunos lo compararon con un motor de avión o un tren de carga. Otros contaron que el estruendo era tan fuerte que hacía vibrar sus casas.
Nadie sabía qué estaba pasando.
El ruido venía de una estación compresora de gas natural en Oxford, donde dos fallas en el sistema de emergencia provocaron la liberación de más de 35 millones de pies cúbicos de gas en menos de una hora.
El estruendo llegó hasta Middlebury y Naugatuck. Y aunque Enbridge, la empresa responsable de la instalación, aseguró que no hubo peligro para la población, muchos vecinos se quedaron con la misma duda: por qué nadie les avisó de lo que estaba ocurriendo.
Cómo dos fallas provocaron la liberación de gas en Oxford
La estación de Oxford forma parte de la red de gasoductos Algonquin Gas Transmission, propiedad de Enbridge. Su trabajo consiste en aumentar la presión del gas para que pueda recorrer largas distancias por las tuberías.
Todo comenzó alrededor de las 12:47 a. m. Una conexión floja en un interruptor de emergencia que acababan de instalar hizo que la planta se apagara automáticamente.
En principio, el sistema debía detener los compresores, cerrar el paso del gas desde el gasoducto y liberar de manera controlada el que quedaba dentro de la estación.
Pero una válvula no se cerró del todo.
El gas siguió entrando desde el gasoducto y saliendo al exterior por las tuberías de descarga. El personal de la estación tuvo que intervenir y cerrar la válvula manualmente.
Cuando lograron detener la liberación, cerca de la 1:40 a. m., habían pasado unos 53 minutos.
Durante buena parte de ese tiempo, los vecinos escucharon un ruido que no sabían de dónde venía.
Cuánto gas se liberó y qué se sabe sobre los riesgos
El informe del incidente confirmó que salieron a la atmósfera más de 35 millones de pies cúbicos de gas natural.
Es una cantidad considerable: equivale aproximadamente a lo que consumen 450 hogares de Connecticut durante un año, según los datos de 2024 de la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
De hecho, fue la mayor liberación de gas natural notificada a las autoridades federales en Connecticut en más de una década.
El gas natural contiene principalmente metano, un potente gas de efecto invernadero. También es inflamable y, cuando se acumula en concentraciones elevadas, puede desplazar el oxígeno del aire.
Eso no significa que los vecinos hayan estado expuestos a niveles peligrosos. Para saberlo, harían falta datos sobre la concentración del gas y cómo se dispersó durante el incidente.
Enbridge aseguró que no hubo una amenaza para la seguridad de la población.
Sin embargo, la explicación no terminó de despejar las preocupaciones de quienes viven cerca de la estación. Además de la cantidad de gas liberada, les inquietaba haber pasado tanto tiempo sin saber qué estaba sucediendo.
Por qué los vecinos piden explicaciones sobre lo ocurrido
Los residentes de Oxford, Middlebury y Naugatuck escucharon el estruendo durante unos 45 minutos. Algunos sintieron vibraciones en sus viviendas, pero no recibieron avisos inmediatos que explicaran de dónde venía el ruido.
Esa falta de información fue una de las principales quejas después del incidente.
El caso llegó a los legisladores federales. La oficina del senador Richard Blumenthal y el representante Jim Himes solicitaron a la Administración de Seguridad de Tuberías y Materiales Peligrosos (PHMSA) que investigara lo ocurrido.
Quieren que se revisen las fallas del sistema de emergencia, se determinen las medidas necesarias para evitar otro incidente y se hagan públicos los resultados.
Por ahora, esa solicitud no significa que se haya demostrado que Enbridge incumplió las normas de seguridad o medioambiente. La empresa sostiene que la población no estuvo en peligro.
Los vecinos, mientras tanto, siguen esperando respuestas. Quieren saber qué falló en la estación y, sobre todo, cómo se les avisará si vuelve a ocurrir algo parecido.
Porque aquella madrugada no solo los despertó el ruido. También pasaron casi una hora sin saber qué estaba ocurriendo a pocos kilómetros de sus casas.
Puedes revisar el estudio completo en: Newton, J. P., Allentoft, M. E., Bateman, P. W., Ferrier, S., Thomsen, P. F., & Nevill, P. (2026). Car-mounted airborne eDNA sampling detects landscape scale biodiversity turnover along environmental gradients. Molecular Ecology Resources, 26(7), e70217. https://doi.org/10.1111/1755-0998.70217
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