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ALIMENTACION Comida

Mala alimentación causa la mitad de las enfermedades no transmisibles

Sabemos que la mala alimentación está a la raíz de, por lo menos, la mitad de enfermedades no transmisibles como diabetes, obesidad, accidentes cardíacos o algunos cáncer y que, a su vez, esas enfermedades nos predisponen a otras, como la pandemia que nos está cambiando la normalidad hoy en día. 

También sabemos que, a la hora de elegir lo que comemos, ni los niños, ni los adultos somos tan libres como creemos. De ahí la necesidad de contar con buenos y sólidos hábitos alimentarios desde la infancia, que nos acompañen y protejan a lo largo de la vida.

Adquirimos nuestros hábitos alimentarios en la niñez, en el hogar y en la escuela. Esos hábitos, van a hacer que tengamos una mejor o una peor salud y una mayor o menor predisposición a todas esas enfermedades graves que ya mencioné, conocidas como “no transmisibles” aunque muchas sean trasmitidas por el consumo excesivo de azúcar, grasas y sal.

Todos sabemos que los niños no ejercen realmente un derecho a elegir: comen lo que les dicen o permiten sus padres o referentes, lo que ven que come y disfruta su entorno, lo que les sirven en la escuela, o lo que los convenza la propaganda.

En los últimos 10 años, la neurociencia nos ha demostrado que los adultos tampoco somos tan libres como lo creemos, sino que nuestros hábitos están determinados por nuestro ambiente cultural y por la publicidad. También sabemos que la alimentación genera adicciones. 

Entonces, si no somos tan libres, la construcción de hábitos es un tema mucho más serio de lo que parece. La construcción de hábitos alimentarios sólidos y saludables de cara al porvenir de cada niña o niño es un asunto de interés y un desafío para la sociedad en su conjunto – el Estado, la sociedad civil y el sector privado-, porque se trata de prevenir serios desafíos de salud pública a futuro.

Es un desafío lograr que lo sano esté tan al alcance de cada uno como lo están algunos productos mucho menos recomendables, en cuanto a precios y a disponibilidad. Para eso las frutas y verduras de estación siempre serán un aliado, pero no pueden ser el único.

A la hora de acompañar la construcción de hábitos alimentarios saludables, es clave que todos podamos contar con información adecuada. Esto recae en gran parte en el Estado que es garante, por ejemplo, de la educación (alimentaria, en este caso) y de la regulación del etiquetado de alimentos. Este último, no solo debe ser confiable, sino que también debe ser accesible y claro para todos los consumidores.

El avance de Uruguay hacia una información visible en los envases que fuera accesible incluso para los más jóvenes, está actualmente suspendido.


Ante esta realidad, reiteramos la disposición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para acompañar al país en el camino hacia lograr que su población pueda ejercer una ciudadanía plena a la hora de elegir sus alimentos de manera responsable, para su salud y la de la sociedad en su conjunto. 

Sin embargo, la sociedad civil y el sector privado también tienen, sin duda, un rol clave que jugar en la mejora de los hábitos alimentarios de los uruguayos.

Todos los sectores de la sociedad están integrados por personas que se alimentan día a día y que deberían hacerse co-responsables de este gran desafío cultural y de salud que se nos plantea.

Quizá podamos reflexionar respecto a cómo comemos y cuáles son las consecuencias que nuestra alimentación tiene para nuestra salud y lo que eso conlleva o podría conllevar para nuestro entorno.

Luego podemos pensar en qué es lo que deseamos para la salud de nuestros hijos, sobrinos y nietos a futuro y replantearnos si, realmente, dar algo muy dulce o muy salado o muy grasoso en cada visita es la mejor forma de demostrar afecto y si no sería un mejor legado transmitirles el hábito de disfrutar y compartir lo que nos hace bien ahora y a futuro.

Por Vicente Plata. Oficial de Programa a Cargo de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Uruguay. 

Opinión originalmente publicada en UYpress

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