El secretario del Departamento del Tesoro dirigió unas palabras a los integrantes del selecto Petroleum Club de Houston, Texas. Scott Bessent consagró al estado como faro para el desarrollo del sistema financiero nacional, y apuntó contra la regulación de California.
Bessent aplaude la apertura financiera de Texas
Este viernes, el funcionario visitó al exclusivo círculo de empresarios petroleros en Texas, a quienes hizo llegar su reconocimiento por el despegue económico que consagró a Texas como una de las economías más prósperas del país, y el estado con mayor concentración de empresas Fortune 500.
A cargo del gobernador Greg Abbott, Texas se convirtió en epicentro del desarrollo energético con la marcada presencia de corporaciones como Chevron y Exxon Mobil, dedicadas a la comercialización de hidrocarburos, a la vez que se erigen ambiciosos proyectos para favorecer la expansión de los gasoductos y la instalación de los centros de datos.
Bajo estas circunstancias, el crecimiento de «la estrella solitaria» sirvió de ejemplo al gobierno republicano para evidenciar la efectividad de su política económica, basada en la desregulación y el impulso a áreas claves como la de los combustibles fósiles.
En relación a ello, Scott Bessent afirmó la creciente confianza en la estrategia del estado, que conquista inversores y contribuyentes «cada cinco minutos». «Texas se ha convertido en el centro neurálgico de Estados Unidos porque fomenta las condiciones para que las familias y las empresas prosperen», aseveró.
En esta línea, aseguró que la hazaña económica tejana representa «lo mejor de lo que el presidente Trump está construyendo a nivel nacional, al volver a colocar a los trabajadores, fabricantes y familias estadounidenses en el centro de nuestras políticas, donde merecen estar».
En contraste, el secretario se refirió a la situación de California, a la que usó como modelo de fracaso financiero. «En California, vi de primera mano los resultados de años de mala gestión: un sistema tributario hostil a la ambición, un estado regulador que asfixia la iniciativa empresarial y un clima económico indiferente a las consecuencias», explicó.
De esta manera, el representante del gabinete trumpista volvió a pegarle a Gavin Newsom, líder estatal demócrata que promovió el ajuste impositivo, además de una estricta regulación ambiental para proteger recursos hídricos y el otorgamiento de programas subsidiarios.
El desarrollo energético, clave para el progreso nacional
Ratificando el plan económico de Donald Trump, y pese al impacto negativo que el estallido de la guerra en Medio Oriente tuvo en el mercado energético y en la economía doméstica, Bessent aseguró que continuarán apostando por la soberanía energética.
«Estados Unidos es ahora el mayor productor y exportador de petróleo del mundo», remarcó, además de asegurar que nunca antes en la historia se produjo la misma cantidad de suministro en territorio local. Y, de cara al futuro, subrayó la importancia de impulsar la producción de gas natural.
«Se prevé que para 2040, el auge de la IA incremente la demanda energética en Estados Unidos en un 50%», explicó. Por ello, la estrategia a largo plazo buscará garantizar la cadena de suministro estadounidense, para prescindir de las importaciones.
«Bajo la presidencia de Trump, Estados Unidos ya no se verá obligado a elegir entre su poder industrial y tecnológico y los recursos necesarios para mantenerlo (…) Estamos logrando que ambos aspectos vuelvan a estar en armonía», concluyó.
Bessent celebra el repunte del empleo
Durante su alocución, el dirigente recordó las rutilantes cifras recogidas por la Oficina de Estadísticas Laborales al cierre de mayo, y que respaldan la idea de que, desde la asunción de Trump, «el empleo en el sector privado ha aumentado en más de 900 000 puestos». En esta línea, remarcó que el acceso al empleo es un objetivo fundamental de las políticas republicanas.
