El titular del Departamento de Energía (DOE) participó del Foro Global de Energía organizado por el Atlantic Council. Desde allí, se pronunció respecto a la actual crisis energética y renovó su apuesta por la industria nacional como clave para garantizar la soberanía energética en un escenario global inestable.
EE. UU. confía en superar el impacto del bloqueo de Ormuz
Mientras que la comitiva estadounidense permanece estancada en las negociaciones con la cúpula iraní para poner fin a la guerra, líderes de todo el mundo encabezan planes de contingencia para hacer frente al déficit de hidrocarburos y a la escalada del precio de los combustibles.
Marcado por la especulación, el mercado energético estalló ante el temor del desabastecimiento, lo que se vio reflejado en el aumento del costo del transporte y productos de la canasta básica. En EE. UU., el fenómeno le costó amplias críticas a la gestión republicana, que respaldó las maniobras de Netanyahu en Medio Oriente.
En este complejo escenario, el Atlantic Council (organización que promueve la cooperación económica transatlántica entre países norteamericanos y europeos) inauguró la 10.ª edición del Foro Global de Energía, que tuvo lugar en Washington entre los días 9 y 10 de junio.
El evento contó con la presencia de empresarios y políticos, que fueron invitados a participar en el debate sobre las principales problemáticas que asolan al sistema financiero internacional. Entre ellos, se encontró el secretario del DOE, Chris Wright.
El funcionario aprovechó la instancia para discutir sobre «cómo la agenda de dominancia energética del presidente Trump» trabaja para consolidar la industria energética mediante el aumento de la producción doméstica. Según su testimonio, «energizar mejor el país» y «exportar energía a los aliados en el extranjero» son los objetivos principales de la hoja de ruta.
Consultado respecto al contexto presente, se mostró confiado en la estrategia nacional y afirmó que estaba previsto que el conflicto con Irán disparara los valores del galón de petróleo. Asimismo, destacó la importancia de la decisión de liberar las reservas de la AIE y la exención de la Ley Jones para contener el alza.
Con relación a las expectativas a futuro, remarcó la progresiva reactivación del comercio en el estrecho de Ormuz, aunque reconoció que «llevará tiempo» retornar al flujo normal. «Creo que se necesitarán muchos meses para volver a la normalidad en el flujo de energía», advirtió.
La apuesta por el gas natural y la IA
El secretario señaló la acelerada expansión de los centros de datos de la inteligencia artificial como el principal factor que orienta la estrategia del DOE, que dedica esfuerzos para que la innovación del sistema eléctrico acompañe las demandas y «no ralentice el progreso de la IA».
En la misma línea, postuló al gas natural como el combustible fundamental para el crecimiento del sector tech, por lo que su impulso reviste mayor importancia.
Si bien reconoció que el gobierno quiere liderar la producción de la «energía geotérmica, nuclear, el carbón y otras fuentes de energía», describió al gas natural como la alternativa que «podemos desarrollar rápidamente para obtener electricidad firme y confiable las 24 horas del día, los 7 días de la semana».
Wright remarcó que el estímulo a la generación de fuentes diversas tiene un segundo objetivo, que es «exportar energía a nuestros amigos y aliados en el extranjero y contribuir a un sistema energético global más amplio y sólido».
El importante rol de Venezuela
Refiriéndose a la política exterior, el dirigente destacó los logros cosechados tras la intervención de Venezuela. Concretada la captura de Nicolás Maduro, y bajo el tutelaje de Marco Rubio, el país caribeño abrió las puertas a las corporaciones petrolíferas estadounidenses para reiniciar la explotación de sus minas.
«Las exportaciones de petróleo prácticamente se han triplicado», observó Wright. Y agregó que el producto venezolano, comercializado por la potencia occidental, «se adapta perfectamente a las refinerías estadounidenses».
